Una gestión medioambiental
Cada vez es mayor el número de empresas que realizan su actividad bajo unos conceptos generales de respeto hacia el medio ambiente. No se trata únicamente de que exista una voluntad de hacer las cosas de forma limpia y de evitar vertidos contaminantes o de desarrollar procesos de reciclaje. Se trata de establecer unas pautas de comportamiento empresarial dirigidas de forma concreta hacia el respeto al medioambiente. Es lo que se denomina gestión medioambiental.

Las empresas que quieren hacer este tipo de gestión en su actividad deben seguir ciertos requisitos y aceptar que una entidad neutral verifique que esos procedimientos son los adecuados. Si así ocurre, la empresa recibe el correspondiente certificado de buena gestión medioambiental.
Esta certificación no se limita a las actividades industriales, se aplica a todo tipo de servicios y actividades y afecta tanto a las obras de construcción de carreteras como al funcionamiento de un ayuntamiento o a unas instalaciones para deportes de montaña.
¿Qué debe hacer una empresa o institución para lograr esa gestión respetuosa con el medio? El primer paso es identificar todas sus repercusiones ambientales, desde los vertidos hasta los contaminantes, pasando por los procedimientos de fabricación o producción. Luego, es necesario establecer un plan concreto para suprimir o minimizar cada uno de esos impactos.Al final, se establecerán unos procedimientos de actuación para que ninguna de las actividades de la empresa tenga un impacto negativo en el medio. Todo ello debe estar recogido en el Manual de Gestión Medioambiental.
Para muchas empresas resulta rentable disponer de esa certificación medioambiental, ya que normalmente se exige para determinados contratos de obras y muchos clientes lo consideran como un elemento de calidad que ofrece la empresa.