MEDIO AMBIENTE

Gastar menos, consumir mejor

Normalmente, reducir el gasto es consumir de forma responsable, y esto, no lo dudemos, repercutirá de forma positiva en nuestro entorno. La clave está en lograr el máximo rendimiento de las acciones cotidianas, comprar, consumir agua, electricidad, gas o teléfono. No existen fórmulas infalibles, pero sí que hay unas ideas básicas que cualquier persona puede poner en marcha.

El consumo de gas y electricidad

Conviene contratar la potencia y tarifa más ajustada a nuestras necesidades y analizar todas las posibilidades de ahorro que ofrecen las compañías. Para ello, es necesario conocer el consumo de los electrodomésticos: un televisor o un equipo de música no gastan demasiado, pero un lavaplatos, un microondas o un secador de pelo son máquinas que devoran vatios. Por otra parte, las bombillas de bajo consumo suponen una gran ventaja frente a las convencionales.

El consumo de agua

El ahorro en el consumo de agua pasa por conocer ciertos hechos: no se deben utilizar lavadoras y lavavajillas hasta que no están llenos; un grifo a toda potencia gasta hasta quince litros en un minuto; un grifo que gotea consume sesenta litros en un día; al ducharnos consumimos la cuarta parte de agua que cuando nos bañamos.

La compra

Algunos hábitos ecológicos a la hora de hacer la compra son: utilizar envases grandes, comprobar que en las etiquetas no figuran componentes dañinos, evitar el consumo de plásticos, comprar lo que verdaderamente se necesite y no comprar por impulso.

Ahorro de energiá en el hogar

Hoy en día existe la posibilidad de aislar las viviendas de las fugas de calor, con lo que se ahorra hasta un 40% en calefacción. La temperatura idónea del hogar no debe superar los 20ºC. Cada grado que supera esta temperatura implica un 5% más de energía.

Es importante aprender a regular: a 40ºC el agua ya quema y no tiene sentido que la nevera tenga una temperatura inferior a los 5ºC bajo cero; así, la energía consumida para superar estas temperaturas resulta un derroche.