MEDIO AMBIENTE

Ocio ecológico

Una de las formas más sencillas y satisfactorias de establecer un diálogo respetuoso con nuestro entorno natural es el disfrute del mismo. Desde hace ya bastante tiempo se ha creado una cultura de ocio ecológico, de disfrute directo de la naturaleza que se sustenta en la simple contemplación y aprendizaje de lo que en ella ocurre.

Se ha pasado del uso de la naturaleza como escenario deportivo (montañismo y senderismo), a convertirla en un escenario por sí mismo. La consecuencia directa de todo ello es la plena concienciación del cuidado de la naturaleza para conseguir su máximo disfrute.

Salir al campo, conocer la flora y fauna de nuestro hábitat próximo, interesarse por las actividades rurales más tradicionales y ligadas a la tierra, así como por las formas de producción autóctonas, son actividades de ocio que suponen un respeto profundo por el medio natural. Las personas aficionadas a estas actividades no hacen fuego de manera imprudente, ni arrojan desperdicios, respetan a los animales y plantas, y evitan cualquier tipo de agresión a su entorno.

Otra forma de ocio ecológico es el llamado turismo ecológico. La definición es muy amplia y abarca muchos aspectos, desde los que ofrecen simplemente visitas a parajes alejados de la masificación, hasta los que proponen una inmersión en el medio natural. Pero no es oro todo lo que reluce en este asunto y hay que tener mucho cuidado. El turismo exige una actitud participativa por parte de quien lo realiza y supone informarse y prepararse previamente. En los últimos años, ante el incremento de las acciones y agresiones al medio, se ha creado una variante de este turismo ecológico, que es el activismo ecológico. Tratar de solucionar directamente un problema de impacto ambiental grave, como puede ser la limpieza de un bosque, es lo que mueve al voluntariado ecológico, aunque muchas veces se organiza como una actividad lúdica. Lo cierto es que puede llegar a ser una de las formas más placenteras de hacer algo verdaderamente útil por el medio ambiente.

Ecoturismo

El ecoturismo, como alternativa factible de ocio, estimula a la vez que da cabida al nacimiento de pequeños y medianos negocios, tanto rurales como urbanos.

Se puede practicar con una inversión pequeña, y, por tanto, es más asequible y supone menores riesgos, al tiempo que puede contribuir al desarrollo social, en un ambiente de mayor redistribución y más equidad.

El vínculo entre el ecoturismo y la producción es estrecho, ya que estimula la oferta de bienes tradicionales y de productos nuevos elaborados con el ingenio y particularidades locales.

Debido a que el número de personas que viaja buscando el contacto con la naturaleza y con las poblaciones autóctonas es cada vez mayor, el desarrollo del ecoturismo imprime un significativo impulso a la actividad turística en general.