¿Qué es?
Funcionamiento técnico de la radio
El Ministerio de Ciencia y Tecnología es el encargado de repartir las bandas de frecuencia. Éstas son como una carretera con distintas pistas, en la que cada emisora emite de manera que no interfiere a otras.
El sonido que recogen los micrófonos se transforma en ondas, que son recogidas y amplificadas por una antena. Estas ondas viajan por el aire y son captadas por otra antena que envía la señal a cada receptor, el aparato de radio, que a su vez se encarga de transformarlas en sonido. La calidad de éste depende del aparato receptor, la cercanía o alejamiento del centro emisor y la potencia de emisión.

Técnicamente, el futuro de la radio está en la emisión digital vía satélite, cuya primera transmisión en pruebas en el Estado español tuvo lugar en 1997. En Euskadi, la primera emisora digital fue Radio Vitoria, que nació a finales de la década de los 90.
La locución y el guión
La locución en la radio
La modulación de la voz, la claridad y la utilización de un lenguaje correcto son cualidades fundamentales a la hora de hablar por la radio.
Esa capacidad no debe evitar que cada locutor tenga su estilo. En este sentido, cabe reseñar que no es importante tener una voz bonita, pero sí fundamental pronunciar con nitidez, de manera limpia y perfectamente inteligible.
Los defectos habituales en la locución son:
- Hablar de manera apresurada.
- No remarcar los signos de puntuación, que nos dan los ritmos, pausas y silencios en cada frase.
- Hablar de manera monótona, sin énfasis.
- No expresar con la voz lo que en cada momento se quiere transmitir (alegría ante una buena noticia, preocupación frente a una noticia incierta o seriedad o tristeza, por ejemplo, ante una tragedia).
- Exagerar al engolamiento, la ronquera o el trino.
Una buena locución es muy importante, porque supone que el oyente comprenda en cada momento, sin esfuerzo, lo que le están contando. Por el contrario, una mala locución obliga al oyente a prestar más atención de la necesaria.
El guión radiofónico
Nada, o casi nada de lo que se oye por la radio es improvisado, todo está escrito en un guión, también llamado escaleta. En ella, se reflejan dos cosas: por un lado, el texto (una información, un programa, una “cuña” publicitaria…), y por otro, indicaciones al técnico de control de sonido.
En la escaleta, se especifica, además, que la música que se sitúa debajo de una información ha de subir o bajar a primer plano, cuándo tienen que introducirse los cortes de sonido, y en qué lugar van las grabaciones de los testimonios que se utilizan para ilustrar una información.