Las garantías, las reparaciones, las facturas y los recibos
Los consumidores debemos conservar las facturas, recibos de compra, etiquetas y garantías durante un tiempo prudencial, ya que son indispensables para presentar reclamaciones ante cualquier problema.
La clientela debe exigir siempre el recibo de compra, puesto que es el comprobante necesario para cualquier devolución o cambio del producto. Sin él, es imposible presentar una reclamación.
Las etiquetas son igualmente necesarias, sobre todo en el ámbito textil. Si la prenda tiene cualquier desperfecto o si, simplemente, la persona consumidora desea cambiarla porque no satisface sus expectativas, la prenda con la etiqueta demuestra que no ha sido utilizada y se puede efectuar el cambio. En general, y según dicta la ley, todo producto nuevo debe estar garantizado durante al menos dos años. La garantía mínima para bienes de consumo de segunda mano será de un año.
La mayoría de los aparatos eléctricos, como electrodomésticos, televisores u ordenadores ofrecen una garantía de compra al cliente. Pero para que sea válida debe estar sellada por el establecimiento en el que se compró el producto.
Los fabricantes o importadores de pequeños electrodomésticos deben garantizar el suministro de recambios durante cinco años desde el momento en que se dejen de fabricar.