LENGUA CASTELLANA

Pronombres personales

Los pronombres personales son las palabras que sirven para referirse a seres u objetos sin recurrir a un sustantivo, designándolos además por medio de las personas gramaticales. En general, presentan variación de género y número, así como de persona gramatical y de función sintáctica. Dado que los sustituyen, los pronombres personales desempeñan en la oración funciones propias de los sustantivos.

La persona gramatical

El hablante organiza la realidad según tres perspectivas:

  • El área del hablante, que corresponde a la primera persona gramatical: yo.
  • El área del oyente, que corresponde a la segunda persona gramatical: .
  • El área de lo ajeno al hablante y al oyente, que corresponde a la tercera persona gramatical: él, ella.

Clases de pronombres

Dependiendo de las funciones que desempeñan y del modo en que aparecen en el enunciado, existen dos grupos de pronombres personales:

  • Tónicos: tienen acento de intensidad y equivalen a un sintagma nominal, por lo que van precedidos por una preposición cuando realizan la función de complemento (salvo conmigo, contigo, consigo). Además, estos pronombres pueden aparecer aislados.
  • Átonos: carecen de acento fónico, por lo que, para realizar sus funciones de objeto directo (OD) y objeto indirecto (OI) siempre aparecen adyacentes al verbo:
    • Delante del verbo, cuando éste es una forma personal del indicativo o del subjuntivo: Lo vio en el parque.
    • Detrás de los infinitivos, gerundios e imperativos, con los que forman una sola palabra: No quiero verte más por aquí.

Los pronombres personales

Uso de los pronombres personales átonos

  • Los pronombres personales de primera y segunda persona tienen variación de número, pero no de género:

    me/ nos te/ os

    Además, tampoco varían de forma según la función que desempeñen:

    Ayer os vi en el cine. Os voy a dar vuestro merecido. OD OI
  • En cambio, los pronombres átonos de tercera persona, a excepción de se, tienen distintas formas para cada función:
    • Objeto directo: lo, la, los, las, con variación de género y número.
    • Objeto indirecto: le, les, con variación sólo de número.

    En amplias zonas del Estado español, sin embargo, se tiende a utilizar el pronombre de tercera persona teniendo más en cuenta su género que su función, lo que ha originado tres fenómenos diferentes:

  • El leísmo: es el uso de le, les como objeto directo en vez de lo, los: *Cómetele ya.

    El leísmo está bastante generalizado en el Estado español y se admite cuando se refiere a personas (Invítale), pero no cuando se refiere a cosas (*Dásele [el libro]).

  • El laísmo: consiste en utilizar la, las como objeto indirecto en lugar de le, les: *La dije que viniera mañana.

    El laísmo está muy extendido en el centro peninsular e incluso fue utilizado por algunos escritores clásicos, pero no está admitido.

  • El loísmo: es la utilización de lo, los como objeto indirecto en lugar de le, les: *Lo dio un recado.

    El loísmo es poco frecuente y se considera de uso vulgar.

El pronombre se

El pronombre se admite usos y funciones muy diversos:

  • Ante los pronombres lo, la, le es una mera variedad de le, les.

    Le dije que fuera = Se [= le] lo [que fuera] dije.

  • Con un verbo en tercera persona tiene los siguientes valores :
    • Reflexivo: indica que la acción recae sobre el mismo sujeto que la ejecuta (Se lava).
    • Realza la participación o el interés del sujeto en la acción (Se construyó una bici).
    • Acompaña a los verbos pronominales (reírse).
    • Recíproco: engloba a dos o más sujetos e indica que la acción de cada uno recae sobre los demás (Pedro y Luis se ayudan).
    • Forma parte de la construcción impersonal (Se busca comprador).
    • En la pasiva refleja, indica que el sujeto no realiza la acción del verbo, sino que la padece (Se rompió la puerta).

La flexión pronominal

Además de variar de género, número y persona, los pronombres personales adoptan formas distintas según la función que desempeñen en la oración. Esta variación se llama flexión pronominal.

La flexión pronominal es el único resto que queda en español de los casos del latín.

 

Usted

Usted (ustedes) es una forma de cortesía del pronombre personal tónico de segunda persona procedente de Vuestra Merced. Pese a su uso de segunda persona, concierta con la tercera persona del verbo y de los demás pronombres que se refieran a usted:

Usted canta muy bien.

Le hablo a usted.

 

Los verbos pronominales

Los pronombres personales átonos funcionan a veces como un elemento de los llamados verbos pronominales, que son los que se conjugan siempre o habitualmente con un pronombre átono, como desmayarse, arrepentirse o figurarse:

Me desmayé del susto.

Arrepiéntete.

 

El voseo

En algunas zonas de Hispanoamérica se usa el pronombre vos como segunda persona del singular. Es una forma del español antiguo y su uso se llama voseo. En algunos países, principalmente en el Río de la Plata (Argentina y Uruguay), el voseo es general, con exclusión de la forma tú; en otros lugares conviven el vos y el .

Al pronombre vos corresponden unas formas verbales arcaicas:

¿Vos qué querés comer, Mafaldita?

 

Vosotros/ustedes

En algunas zonas del sur del Estado español, en Canarias y en el español de América, las formas de confianza vosotros, vosotras, han desaparecido, con lo que la segunda persona del plural es ustedes, tanto en trato de respeto como de confianza.