El siglo XV (II). La prosa y el teatro. La Celestina
La prosa
La prosa de entretenimiento, que tiene su origen en el siglo XIV (ver t6), alcanza en esta centuria un desarrollo notable:
- La prosa didáctica sigue fiel al objetivo medieval de educar y modificar comportamientos. Una de las obras más destacadas de esta corriente es el Corbacho, de Alfonso Martínez de Toledo, arcipreste de Talavera (1398-1468), obra que combina la intención didáctica con una cierta vena crítico-satírica.
- La prosa histórica adquiere un gran desarrollo en este siglo como imitación de los historiadores de la Antigüedad y como propaganda para nobles y reyes. El resultado es un buen número de crónicas de reinados, de libros de linajes y de biografías de personajes ilustres.
- La prosa de ficción se desarrolla durante este siglo, a través de dos géneros diferentes:
- La novela de caballerías narra las aventuras de un caballero andante. El heroísmo y el amor a una dama le hacen triunfar sobre cualquier obstáculo. El Amadís de Gaula y el catalán Tirant lo Blanc son las obras maestras del género, que alcanzó su máxima popularidad en el siglo XVI.
- La novela sentimental responde a los nuevos gustos e ideales de la burguesía.
El teatro
En Castilla, la producción teatral medieval fue muy reducida y se limita a escenas religiosas. En realidad, el primer escritor que podemos caracterizar como dramático es Gómez Manrique (1412-1491), autor de la Representación del Nacimiento de Nuestro Señor, que se inscribe aún dentro de la tradición medieval.
El auténtico despertar del teatro se debe a un autor de finales del siglo XV, Juan del Encina (1468-1529), quien se acerca ya a los nuevos gustos y formas renacentistas e inicia una auténtica tradición de piezas de teatro profanas alejadas de los antiguos temas medievales. Destacan sus églogas, diálogos protagonizados por pastores.
La Égloga de Plácida y Victoriano, de Juan del Encina, fue estrenada en 1513. El tema profano sustituye así a los motivos religiosos medievales.
La Celestina
La Celestina es la obra más representativa del siglo XV. Con ella se pone fin a la literatura medieval y se anuncia el Renacimiento.
En La Celestina se encuentran reunidos el idealismo amoroso procedente del mundo cortesano medieval y el ambiente burgués de las ciudades de la época, los personajes de cuna elevada y el mundo de los criados, el estilo latinizante y retórico y las expresiones más coloquiales.
BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.
El asunto
El eje narrativo de la obra son los amores de Calisto y Melibea.
Calisto entra por azar en el huerto de Melibea, a la que declara la pasión que ha despertado en él, pero la doncella lo rechaza. Aconsejado por su criado Sempronio, recurre a las artes de una alcahueta, Celestina.
Celestina se vale de su capacidad de persuasión y sus artes mágicas para cambiar la voluntad de Melibea, pero, cuando recibe el premio de Calisto, Pármeno y Sempronio la asesinan por no compartirlo con ellos.
Mientras tanto, Calisto continúa con sus encuentros amorosos con Melibea, hasta que una noche cae desde la tapia del jardín y muere. Melibea declara todo lo sucedido a su padre y se suicida lanzándose de lo alto de una torre.
La obra termina con el llanto de Pleberio por la muerte de su hija.La temática
En La Celestina aparecen los tres temas que obsesionaban al final de la Edad Media: el amor, la fortuna, y la muerte. Sin embargo, la perspectiva desde la que se tratan desborda los estereotipos medievales, anticipando un individualismo característico del Renacimiento.
- El amor: Calisto no es un amante al estilo del amor cortés, aunque lo intenta, sino un egoísta. Melibea toma parte activa en todo el proceso y no se arrepiente.
- La fortuna: los sucesos son gobernados por la fortuna, pero no se trata de un azar caprichoso, sino que todas las acciones aparecen encadenadas del modo más verosímil.
El género
La obra está constituida por diálogos. Fernando de Rojas siguió el modelo de la comedia humanística, un género nacido en las universidades italianas en las que se imitaba el teatro latino de Plauto y Terencio.
No era un teatro para ser representado, sino para ser leído en voz alta, y así lo debieron entender los contemporáneos de Rojas.
Desde el punto de vista actual, la obra presenta, sin embargo, rasgos que la acercan a la novela, como su excesiva extensión, o la abundancia de escenas no dramáticas.
La lengua literaria en el siglo XV
La prosa del prerrenacimiento se basa generalmente en la imitación de los clásicos latinos y de la literatura italiana, y se caracteriza por una sintaxis y un léxico cargados de latinismos y alusiones culturales. Al mismo tiempo, se observa la irrupción de un lenguaje popular en los textos literarios.
La novela sentimental
Portada de Los cinco libros del esforzado e invencible caballero Tirante el Blanco . Edición castellana, fechada en Valladolid en 1511.
Es una novela marcada por el intimismo y la subjetividad en la que la pasión amorosa se describe con estudiado detenimiento y sin apenas acción.
Cárcel de amor
, de
Diego de San Pedro
(?-después de 1498), es la mejor muestra de este tipo de novelas.
El autor
En la dedicatoria que precede a La Celestina, Fernando de Rojas afirma que encontró el primer acto escrito y decidió continuar la obra, que terminó en sólo dos semanas.
El autor de ese primer acto nos es desconocido. De Fernando de Rojas sabemos que nació en Puebla de Montalbán (Toledo) y que estudió en Salamanca, donde leyó las obras latinas e italianas cuyo influjo se observa en La Celestina.
La intención del autor
Existe una cierta polémica acerca de este asunto. El autor declara en el prólogo que había escrito la obra contra los locos enamorados. La muerte de los personajes parece reforzar la intención moralizante. No obstante, la actitud de Rojas resulta ambigua debido al contenido erótico de la obra.
La riqueza expresiva
El estilo que utiliza Rojas se caracteriza por su riqueza expresiva, presente en la alternancia del estilo erudito y popular, que además contribuye a dar verosimilitud a la acción. Aunque los personajes se expresan de acuerdo con la clase social a la que pertenecen, también saben amoldarse a la situación y al interlocutor al que se dirigen.
