LITERATURA

El teatro y la poesía en el siglo XVIII

El panorama teatral del siglo XVIII se caracteriza por las frecuentes y enfervorizadas polémicas entre los defensores del teatro posbarroco, continuista y popular, y los que propugnan una renovación neoclásica. La poesía, por su parte, evoluciona desde los modelos barrocos hasta una sensibilidad prerromántica, pasando por la poesía neoclásica de Meléndez Valdés.

El teatro posbarroco

En la primera mitad del siglo XVIII se representan diferentes tipos de comedias, herederas de los estereotipos barrocos.

El sainete se caracteriza por la pintura de costumbres y tipos populares y por su lenguaje realista y cómico. En la imagen, ilustración de una edición de 1882 de Las castañeras picadasBIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.

  • Comedias puramente continuistas del teatro barroco: los dramaturgos dieciochescos se limitan a repetir el modelo de Lope y Calderón (ver t16 y t17), pero sin su ingenio, habilidad y originalidad.
  • Comedias de magia: tuvieron gran éxito en el XVIII, sobre todo entre el pueblo, ya que su única finalidad era entretener y divertir por medio de encantamientos, monstruos y cualquier otro espectáculo donde predominase lo sorprendente.
  • Comedias heroicas: el gusto popular por lo asombroso explica igualmente el desarrollo de la comedia heroica.

El teatro neoclásico

El teatro del último tercio del XVIII adquiere un carácter didáctico.

Los neoclásicos abogan por la renovación del drama español, no sólo en los aspectos formales, sino también en los morales. Aparece así un teatro que pretende ser estructuralmente perfecto y de contenido educativo.

La reforma neoclásica afecta a la tragedia y a la comedia, y sus modelos más inmediatos son de inspiración francesa.

Leandro Fernández de Moratín

Moratín supo aunar en la comedia la estricta ideología neoclásica con el éxito popular. Para él, la comedia debía perseguir por encima de todo una finalidad didáctica y había de ridiculizar comportamientos que nacían de la barbarie, la ignorancia y las malas costumbres.

Producción dramática

Su producción dramática se limita a cinco comedias, que satirizan los matrimonios concertados (El viejo y la niña, El barón y El sí de las niñas), la educación de los jóvenes (La mojigata) y las comedias populacheras de la época (La comedia nueva o el café).

Etapas de la poesía

  • Desde finales del siglo XVII hasta 1750

    En esta fase los modelos son los grandes poetas barrocos: Góngora, Quevedo y, en ciertos aspectos, Lope de Vega (ver t13, t14 y t15). Estos modelos estaban ya desgastados.

  • Desde 1750 a 1770

    La poesía recoge ya las nuevas tendencias estéticas: enfrentamiento al barroco y vuelta a modelos grecolatinos y del siglo XVI (ver t12 y t13).

    Lo más característico es la vuelta a los temas pastoriles y, con ello, a una nueva visión de la naturaleza y a una nueva sensibilidad, más sensual y tierna, que se manifiesta, sobre todo, en la anacreóntica.

  • Desde 1770 a 1790

    Aparecen los temas más gratos a los ilustrados: la amistad, la solidaridad, el bien común, etcétera.

    Una de sus vertientes más características es la poesía filosófica y utilitaria, que pretende utilizar el verso para la trasmisión deleitable de las nuevas ideas. Así, se podrán escribir odas a la imprenta o a los descubrimientos médicos o geográficos.

    Otra vertiente, que será mucho más fecunda, ahonda en los sentimientos y se manifiesta, sobre todo, en epístolas en verso que se dirigen a poetas amigos.
  • Desde 1790 a 1820

    El tono sentimental se hace más agudo y se sirve de recursos estilísticos que preludian la retórica romántica. Muy característica es la poesía patriótica o civil.

Juan Meléndez Valdés

Meléndez Valdés fue el mejor poeta español de su tiempo, gracias a su excelente formación clásica y moderna y unas dotes líricas poco comunes.

Sus poesías son una muestra de todos los géneros que se practicaron a lo largo del periodo. Él fue quien difundió la denominada oda anacreóntica, que siguió practicando hasta su muerte.

Compuso también las primeras Odas filosóficas y sagradas, la más importante poesía ilustrada intimista en las Elegías y Epístolas dedicadas a amigos o a los dirigentes de la nación, e inició la moda del romance descriptivo e histórico-legendario y de la canción patriótica.

En prosa compuso la comedia Las bodas de Camacho el Rico y una colección de Discursos forenses, muy interesantes por sus avanzadas ideas ilustradas.

Retrato de Meléndez Valdés, copia de un cuadro realizado por Goya. BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.

La tragedia neoclásica

Los neoclásicos intentaron crear una tragedia propia, de temática nacional, con el fin de aproximarse al pueblo, pero sus esfuerzos no se ven recompensados con el éxito. El principal exponente de las tragedias neoclásicas nacionales fue La Raquel (1778), de Vicente García de la Huerta (1734-1787), que trata de los amores entre Alfonso VIII de Castilla y una judía de Toledo.

 

El sainete

El sainete es una pieza teatral breve de carácter cómico sobre la vida y costumbres de la época, y en ella se retrata especialmente el comportamiento de la clase media (Las tertulias de Madrid), los barrios bajos (Las castañeras picadas, La cesta del barquillero) o la vida callejera madrileña (El Retiro por la mañana, La Plaza Mayor). Su máximo representante fue Ramón de la Cruz (1731-1794), quién cultivó también el sainete satírico.

 

Leandro Fernández de Moratín

Hijo del también escritor Nicolás Fernández de Moratín
(1737-1780), nace en Madrid en 1760. Se forma intelectualmente en el círculo literario de su padre.Tras la guerra de la Independencia se exilia a Europa, y con la llegada del trienio liberal regresa a Barcelona. Pero un año después, huyendo de una epidemia, viaja a París, donde muere en junio de 1828.

 

Los fabulistas

Una muestra extrema de la poesía didáctica es la de los fabulistas, como Tomás de Iriarte (1750-1791), que compuso una colección de Fábulas literarias, y Félix María de Samaniego (1745- 1801), que compuso otra de tipo moral, a imitación de los fabulistas clásicos y franceses.

 

Poesia anacreóntica

La anacreóntica es poesía amorosa, sensual, erótica, delicada, con tiernos pastorcillos enamorados y con numerosas innovaciones métricas. Los títulos son muy significativos: «Los hoyitos», «El ricito», «El lunarcito», lo que ha llevado a algunos críticos a denominar rococó este tipo de poemas (ver t46).

 

Meléndez Valdés

Juan Meléndez Valdés
(1754-1817) nació en Ribera del Fresno (Badajoz). Fue catedrático en Salamanca y ocupó diversos puestos políticos. Debido a su amistad con Jovellanos, en 1798 fue desterrado por Godoy. Meléndez decidió colaborar con el Gobierno de José Bonaparte y en 1813 huyó con otros afrancesados a Francia. Murió en Montpellier.