La novela realista
- EXTRA: La gaviota
Circunstancias del realismo
El realismo se introduce con bastante retraso. En el primer periodo de la Restauración (1874- 1885) es cuando se publican la mayoría de las novelas realistas, coincidiendo con el afianzamiento de la burguesía.
La novela realista describe la transformación de la sociedad desde posturas diversas:
- Algunos escritores, como José María Pereda, añoran la sociedad agraria y tradicional y desconfían de las ideas modernas.
- Otros, como Galdós (ver t25) y Clarín (ver t25), defienden la modernización a fondo y critican a los sectores tradicionalistas.
El conflicto entre ambas posturas se plasma, en muchas novelas, en el enfrentamiento entre lo rural (depositario de los valores morales y religiosos para unos, atraso y superstición para otros) y lo urbano.
El realismo presenta una marcada tendencia regionalista. Los escritores suelen ambientar sus obras en los entornos que les son más próximos.
El carlismo fue uno de los problemas que marcaron a la escindida sociedad del siglo XIX. En la imagen, Abrazo de Vergara (Museo Municipal de San Telmo, San Sebastián).
Fernán Caballero
Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero) es la autora más representativa de la narrativa posromántica, de transición entre el costumbrismo y el realismo.
En el prólogo de La gaviota defiende una novela alejada de la imaginación del Romanticismo y basada en la observación de la realidad. Pero el didactismo con el que protege sus convicciones católicas frenan su planteamiento inicial.
La autora combina la voluntad de exactitud respecto a la realidad con el costumbrismo romántico, que buscaba trazar un «cuadro» con los rasgos nacionales del pueblo, identificados con el tipismo andaluz.
Retrato de Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero), en La Ilustración Española y Americana (1875). BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.
Pedro Antonio de Alarcón
De entre las novelas de Alarcón destaca El sombrero de tres picos (1874), cuya amenidad y soltura le hicieron célebre. Otra de sus novelas es El escándalo (1875), orientada a defender la moral católica, y también es interesante El niño de la bola (1880).
Son especialmente valiosos sus cuentos. En ellos, despreocupándose de sus tesis moralistas, Alarcón demuestra sus grandes dotes narrativas.
Juan Valera
Valera siempre se mostró partidario del esteticismo, es decir, de una cierta idealización de la realidad. Además, reniega de la intención ideológica de la literatura.
Proyecta en sus novelas su ideal de vida basado en el moderado goce de los placeres mundanos y en la defensa del amor frente al misticismo.
Los personajes femeninos son generalmente protagonistas. Casi todos responden al mismo tipo de mujer: bonitas, limpias, orgullosas, inteligentes, idealistas y prácticas a la vez.
Su estilo se caracteriza por el uso de un lenguaje culto, elegante y refinado, en el que el humor y la ironía son empleados con sutileza en las digresiones en las que expone sus puntos de vista.
Sus argumentos no tienen grandes intrigas, sino que se detiene en el análisis de las motivaciones y los sentimientos de los personajes.Pepita JiménezLa novela plantea un doble conflicto: la pasión amorosa frente a la vocación religiosa y la rivalidad entre padre e hijo. Ambos conflictos se resolverán sin dramatismos en favor del amor.
Es especialmente interesante el análisis psicológico de las dudas del protagonista en la primera parte de la novela, una serie de cartas que el protagonista dirige a un tío suyo. Esta forma de novelar constituyó una novedad en la narrativa española.
Ilustración de Pepita Jiménez en una edición de 1925. BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID. Otras novelas de Valera son Las ilusiones del doctor Faustino (1875), El Comendador Mendoza (1877) y Doña Luz (1879).
José María de Pereda
Podemos clasificar la obra narrativa de Pereda en cuatro apartados: cuadros costumbristas sobre Cantabria, novelas de tesis, novelas cortesanas y novelas regionales.
En éstas últimas, sin renunciar a sus planteamientos ideológicos, Pereda se muestra capaz de superar el esquematismo sus novelas de tesis. A este grupo pertenecen El sabor de tierruca (1882), Sotileza (1884) y Peñas arriba (1895).
En las novelas de Pereda destaca la descripción de los paisajes y las costumbres cántabras, así como la caracterización los personajes populares.
José María de Pereda.
Contexto histórico
Entre 1868 y 1874 tiene lugar un proceso revolucionario de carácter democrático, que se inicia con el derrocamiento de Isabel II y, después del breve reinado de Amadeo I y de la Primera República, termina con el golpe de Estado que devuelve la corona a los Borbones. Con el reinado de Alfonso XII se inicia una larga etapa de estabilidad política conocida como Restauración.
Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero) era hija de Nicolás Böhl de Faber, el intelectual alemán que en 1814 había defendido el Romanticismo en la prensa gaditana. Nacida en Suiza en 1796 y educada en Alemania, en su juventud se trasladó a España, donde se casó y enviudó tres veces. Para afrontar su difícil situación económica, empezó a publicar novelas y artículos, que tuvieron gran aceptación.
