LITERATURA

La generación del 98 (II). El ensayo y la novela

El ensayo fue el género de mayor difusión a principios de siglo, pues se convirtió en el vehículo idóneo para transmitir la ideología noventayochista. Temas como la muerte, la religión, la situación del país y su destino son tratados por Unamuno, Azorín y Maeztu. Al mismo tiempo aparece una corriente innovadora en la forma de entender y construir una novela. Las nuevas propuestas surgen, principalmente de Unamuno, Baroja y Azorín.

Miguel de Unamuno

El ensayo

  • La preocupación por España se aprecia en ensayos como En torno al casticismo (1895) y Por tierras de España y Portugal (1911). En ellos analiza la esencia del alma española y desarrolla el concepto de «intrahistoria»: la historia cotidiana de los ciudadanos que también forman parte de la vida del país y que no es recogida en los tratados al uso.
  • Su trayectoria espiritual puede seguirse a través de ensayos como Vida de don Quijote y Sancho (1905), Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del cristianismo (1925). En ellos llega a la conclusión de que hay dos hechos irreductibles: la conciencia de la propia existencia y el miedo a la no existencia, que le lleva a la religión. Se produce así el conflicto angustioso entre razón y fe.

Narrativa: La nivola

Unamuno renueva la técnica narrativa en lo que él llama «nivolas».

Las principales son Niebla (1914), Abel Sánchez (1917), La tía Tula (1921) y San Manuel Bueno, mártir (1930), y se caracterizan por:

  • Renunciar a cualquier preparación previa.
  • Suprimir descripciones y situaciones.
  • Presentar al protagonista en su lucha existencial, que suele ser un reflejo de la del propio autor.
  • Promover el diálogo hasta el punto de que adquiera una importancia fundamental en la narración.

Portada de una edición de 1931 de San Manuel Bueno, mártir, con un dibujo de Penagos. (Biblioteca Nacional, Madrid). En esta obra, Unamuno refleja la agonía de la fe y la lucha entre ésta y la razón.

Poesía

En poesía, Unamuno trata el mismo tema que en el resto de su producción: la angustia espiritual. Se sintió atraído por los metros tradicionales, y si bien en las primeras composiciones procura eliminar la rima, más tarde recurre a ella.

Entre sus obras destaca sobre todo El Cristo de Velázquez (1920) y, junto a ésta, Poesías (1907), Rosario de sonetos líricos (1911), Andanzas y visiones españolas (1922), Rimas de dentro (1923), Teresa (1924), De Fuerteventura a París (1925), Romancero del destierro (1928) y Cancionero (1953).

Pío Baroja

La novela

Para Baroja, la novela es una pieza literaria en la que cabe absolutamente todo. En sus textos encontramos, por tanto, reflexiones filosóficas, confesiones políticas, humorismo, aventuras y duras críticas sociales.

Su técnica para construir la novela se basa en la espontaneidad y la observación de la realidad inmediata.

El argumento de las novelas de Baroja suele ser la evolución existencial de un solo personaje protagonista y, junto a él, otros personajes secundarios que aportan datos acerca del central.

La estructura principal es simple y la falta de conflicto se subsana por medio de frecuentes diálogos, descripciones de lugares e historias particulares de los personajes secundarios.

Su estilo, breve, claro y preciso, contrasta claramente con la prolijidad retórica de la generación literaria anterior.

Retrato de Pío Baroja, por Juan de Echevarría.

Personajes

Una de las características más destacadas de Baroja es su capacidad de crear personajes y la fuerza con la que los presenta.

Al igual que el propio Baroja, los protagonistas de sus novelas suelen ser misóginos, anticlericales y anarquistas.

Los personajes barojianos, indóciles, errabundos, inquietos, se ven abocados, en su mayoría, al fracaso. Por eso se ha dicho que los protagonistas de las novelas de Baroja son antihéroes.

Azorín

Su producción literaria se divide fundamentalmente en dos grandes apartados: el ensayo y la novela.También escribió algunas obras teatrales de escaso éxito.

  • Como ensayista dedicó especial atención al paisaje de España: Alma castellana (1900), Andalucía trágica (1950), Castilla (1912), y a la reinterpretación de las obras literarias clásicas: Ruta de don Quijote (1905), Clásicos y modernos (1913), Los valores literarios (1914) y Al margen de los clásicos (1915).
  • Azorín es partidario de que la novela se limite a describir el ambiente y las sensaciones de los personajes. Por esto, gusta de la descripción minuciosa, la frase escueta y el estilo sobrio. Algunas de sus novelas son: La voluntad (1902); Las confesiones de un pequeño filósofo (1904); Doña Inés (1925); El escritor (1941) y María Fontán (1943).

Azorín, óleo de Daniel Vázquez Díaz (1882-1969).