LITERATURA

El novecentismo (II). Poesía y novela

El poeta más acorde con los ideales estéticos del novecentismo (ver t32) fue Juan Ramón Jiménez, que, con su concepción de la «poesía pura», se acercó al intelectualismo renovador que preconizaban los ensayistas de dicho movimiento. Los principales representantes de la novela novecentista son Gabriel Miró, Ramón Pérez de Ayala y Wenceslao Fernández Flórez.

Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón creía en la unidad de lo que llamaba su «Obra», es decir, concebía sus escritos como un todo orientado hacia la perfección. De ahí que para conseguir la pureza poética retocara constantemente sus composiciones.

Etapa sensitiva (1898-1915)

Está marcada por la influencia de Bécquer (ver t23), el simbolismo y el modernismo (ver t28).

Se trata de una poesía emotiva y sentimental, con paisajes otoñales y melancólicos, donde se trasluce la sensibilidad del poeta a través de una estructura formal perfecta.

Pertenecen a esta etapa Rimas (1902), Arias tristes (1903) y La soledad sonora (1911), entre otros.

Etapa intelectual (1916-1936)

El descubrimiento del mar en su primer viaje a América constituye un hecho trascendental. El mar simboliza el eterno presente y es la belleza que le pone en contacto con lo eterno. Juan Ramón intenta identificarse con él.

Se inicia una evolución espiritual que lo lleva a buscar la trascendencia. Suprime toda la musicalidad y la aparatosidad ornamental anterior para adentrarse en la depuración poética.

Entre sus obras destacan Diario de un poeta recién casado (1916), Primera antolojía poética (1917) y Eternidades (1918), entre otras. La Estación total (1923-1936) recoge los últimos poemas escritos en España, antes de marchar al exilio.

Etapa última (1937-1958)

Pertenece a esta época todo lo escrito durante su exilio americano. Juan Ramón continúa replegado en sí mismo en busca de la belleza y la perfección. Su ansia por la trascendencia lo lleva a identificarse con Dios.

Tras un periodo de relativo silencio, publica Animal de fondo (1949), Tercera antolojía poética (1957), El otro costado (1936-1942) y Dios deseado y deseante (1948-1949).

Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí. Nueva York, 2 de marzo de 1916. El Diario de un poeta recién casado, escrito en 1916 a raíz de su boda con Zenobia, denota un profundo cambio en la poesía y en la vida de Juan Ramón. En este libro introduce el verso libre y poemas en prosa.

Gabriel Miró

Las novelas de Miró se caracterizan por la melancolía, las descripciones minuciosas de percepciones sensoriales, el estatismo y, en consecuencia, por la falta relativa de acción.

Etapa decadentista (1901-1911)

A excepción de La mujer de Ojeda (1901), obra de juventud inscrita en la técnica naturalista (ver t26), Miró se inclina en esta primera etapa por los personajes y ambientes decadentistas y neorrománticos. Su obra de este periodo se compone de:

  • Tres novelas extensas, cuyos protagonistas, marcados por una sensibilidad especial, se ven abocados al fracaso: La novela de mi amigo (1908), Nómada (1908) y, la más importante de esta etapa, Las cerezas del cementerio (1910).
  • Cuatro relatos breves, donde se narran los fracasos amorosos de sus protagonistas: La palma rota (1909), Niño y grande (1909), Los pies y los zapatos de Enriqueta (1912) y Dentro del cercado (1912).

Etapa novecentista (1912-1928)

Alejado ya de la estética modernista y decadentista, Miró consolida su nuevo estilo en esta etapa, marcada por la estética novecentista. En ella adopta una actitud más crítica.

La acción, mínima, sirve de soporte para la descripción minuciosa de sensaciones y ambientes.

  • Novelas extensas: El abuelo del rey (1912), Nuestro padre San Daniel (1921) y El obispo leproso (1926).
  • Relatos breves, protagonizados por Sigüenza, doble literario de Miró: El libro de Sigüenza (1917) y Años y leguas (1928). Son retablos de lo que el protagonista ve, oye y siente ante diversos pueblos alicantinos.
  • En la misma línea se sitúa El humo dormido (1919), colección de narraciones cortas.

Gabriel Miró, óleo de Adelardo Parrilla. (Colección particular, herederos de Gabriel Miró, Madrid).

Ramón Pérez de Ayala

Prevalece en sus escritos la tendencia a exponer ideas, incluso en las novelas, con lo que se rompe en ocasiones el ritmo narrativo. Su estilo se caracteriza por una prosa elegante y precisa.

  • En una primera etapa, su narrativa fue principalmente realista. Destacan Tinieblas en la cumbre (1907), A.M.D.G. (1910), La pata de la raposa (1912) y Troteras y danzaderas (1913).

De la segunda etapa, simbolista, son Belarmino y Apolonio (1921) y Tigre Juan (1926), entre otras.

Pérez de Ayala incluye a veces formas experimentales propias de la novela moderna.

Juán Ramón Jiménez

Juán Ramón Jiménez
(1881-1958). Marcado por constantes depresiones por la muerte de su padre, en 1916 se casa con Zenobia. Encabezó los principales movimientos de renovación poética. Al estallar la Guerra Civil (1936) se exilió a Cuba, Miami,Washington y Puerto Rico, donde se instaló definitivamente en 1951. En 1956 obtuvo el premio Nobel de Literatura, y en ese mismo año murió su esposa.

 

Platero y yo

De la primera etapa modernista de Juan Ramón es también uno de sus más famosos libros, Platero y yo, escrito en prosa. La obra pertenece a un género no muy cultivado en España, denominado relato poético, que tiene un carácter de transición entre la novela y el poema.

Gabriel Miró (1879-1930). Estudió derecho. En 1906 obtuvo un cargo administrativo en el Hospital Civil de Alicante y en 1911 fue nombrado cronista oficial de la ciudad.

En 1920 se instaló en Madrid y desempeñó el cargo de secretario en diferentes ministerios. Siempre alternó su trabajo con la publicación de novelas y colaboraciones en diversos periódicos.

 

Wenceslao Fernández Flórez

(1879- 1964), trabajó como comentarista político y crítico literario. Sus principales novelas son Volvoreta (1917), Las siete columnas (1926), Relato inmoral (1928) y El malvado Carabel (1931), además de Los que fuimos a la guerra (1930) y Una isla en el mar rojo (1939), relacionadas con la guerra. Sus obras presentan una visión humorística, irónica y ecléctica de la moral del hombre.

Ramón Pérez de Ayala (1881-1962). Nació en Oviedo y fue discípulo de Clarín (ver t25) en la Facultad de Derecho de esta ciudad. Fue corresponsal durante la Primera Guerra Mundial.Tras la Guerra Civil se instaló en Argentina. En 1955 regresó a Madrid, donde murió. Su obra abarca la poesía, la crítica, el ensayo, la novela larga, el relato breve y el periodismo.