La generación del 27 (I).
Nómina del 27
Entre los miembros indiscutibles del 27 se suele citar a Pedro Salinas, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Gerardo Diego (ver t36), Federico García Lorca y Rafael Alberti (ver t37).
A esta lista suelen añadirse algunos nombres más: Dámaso Alonso, Juan José Domenchina, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre y Miguel Hernández (ver t37).
Dámaso Alonso
Su contribución más importante es la revalorización de la figura de Góngora y su descubrimiento a los jóvenes autores del 27 del contenido mitológico y estético de su obra.
Como autor, sólo las obras de su primera etapa, influidas por Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, se inscriben en la estética del 27. En su segunda etapa destaca Hijos de la ira (1944), perteneciente a la «poesía desarraigada» de los años cuarenta y cincuenta (ver t40).
Manuel Altolaguirre
Nació en Málaga en 1905. Se alió a la causa republicana y, al acabar la guerra, se exilió a Cuba y a México. En uno de sus viajes a España murió en Burgos en 1959.
Es posiblemente el poeta más espiritual e intimista de la generación del 27. En sus composiciones se observa la huella de san Juan de la Cruz (ver t11), Garcilaso (ver t10), Juan Ramón y Salinas.
Los miembros de la generación del 27 participaron, junto a otros intelectuales, en numerosos actos comunes. La fotografía muestra a algunos asistentes al homenaje a Góngora celebrado en 1927 en el Ateneo de Sevilla: Rafael Alberti, Federico García Lorca, Juan Chabás,Mauricio Bacarisse, José María Platero, Manuel Blasco Garzón, Jorge Guillén, José Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego
Etapas
Los factores históricos y las influencias europeas permiten distinguir dos etapas en el desarrollo del grupo:
- 1922-1928: esta etapa está marcada por el dominio de la poesía pura y la admiración por Juan Ramón Jiménez. Se caracteriza por:
- La supresión del sentimentalismo y el encomio de la inteligencia.
- La búsqueda absoluta de la belleza.
- El rigor en la construcción poética y la depuración del lenguaje.
- La tendencia a la creación de poemas breves.
- 1928-1936: la cohesión del grupo empieza a resquebrajarse. Algunos de sus miembros, como Guillén y Salinas, permanecen fieles a la poesía pura de Juan Ramón, mientras que Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Luis Cernuda y García Lorca buscan nuevas formas de expresión a través de las vanguardias.
En esta segunda etapa domina la influencia del surrealismo, con matizaciones. Del surrealismo aceptan la rebeldía, la antirreligiosidad, la libertad imaginativa, el mundo de los sueños, pero rechazan la escritura automática.
La Guerra Civil (1936-1939) supone el final de la generación del 27. La mayoría de sus componentes han de exiliarse: Salinas, Guillén, Cernuda, Alberti, etcétera; otros, como Gerardo Diego, Aleixandre y Dámaso Alonso, se quedan en España, y otros son víctimas del régimen franquista: García Lorca y Miguel Hernández.
Las revistas literarias desempeñaron un papel fundamental en la difusión de la producción poética de la generación del 27. En la imagen, portada de Litoral, una de las revistas más destacadas del momento.
Características
- Modelos: Juan Ramón se erige como el único poeta español contemporáneo capaz de superar el modernismo y promover una auténtica renovación con su «poesía pura».
- Ortega y Gasset aparece como el maestro que marca el cambio ideológico respecto a la generación anterior, con su modernidad y europeización.
- Lenguaje común: los rasgos expresivos comunes a toda esta generación son:
- Importancia del lenguaje y cultivo de la metáfora. De ahí la admiración por Góngora, al que consideran uno de los autores más originales en el manejo de la lengua.
- Preferencia por los factores estéticos: la poesía ha de ser fiel a sí misma y no ha de convertirse en vehículo transmisor de problemas sociales, morales o ideológicos.
Dámaso Alonso
(1898- 1990). Obtuvo la cátedra de Lengua y Literatura de las universidades de Valencia y Madrid, tras impartir numerosos cursos en diversas universidades europeas y americanas. Miembro de la Real Academia Española desde 1945, fue su director entre 1968 y 1982. Además de su actividad poética desarrolló una intensa labor crítica y filológica.
Juan José Domenchina
(1898-1959). Participó activamente en la vida política del país y tuvo que exiliarse en 1939. En sus primeros libros, escritos en España, se observa la influencia de Juan Ramón y Guillén.Tras el exilio, sus poemas adquieren un gran dramatismo: el destierro, la desolación, la religión y el drama humano se convierten en temas recurrentes.
Emilio Prados
(1899-1962) nació en Málaga. Durante la guerra tomó partido por el bando republicano y, al acabar ésta, tuvo que exiliarse a México.
Sus primeros poemarios se inscriben en el neopopularismo andaluz, mientras que los siguientes pertenecen al surrealismo. La guerra le lleva a componer poemas sociales y combativos. Prados escribió numerosos poemarios que han permanecido inéditos.
Tradición y vanguardia
Los escritores del 27 son muchas veces los protagonistas de los movimientos vanguardistas: utilizan el verso libre y consideran la metáfora como el elemento central del poema.
Pero, a la vez, enlazan con la tradición literaria y toman como modelo la poesía popular, a autores clásicos como Góngora y a determinados poetas en activo, como Juan Ramón Jiménez.
La Residencia de Estudiantes
El centro aglutinador del 27 como generación fue probablemente la Residencia de Estudiantes de Madrid, creada por la Institución Libre de Enseñanza. Allí se encuentran Lorca, Salinas, Guillén y Alberti, que, aunque no era residente, asiste a conferencias y reuniones.
En la residencia convivían estudiantes de las más diversas disciplinas, algunos de los cuales alcanzaron fama universal, como Luis Buñuel y Salvador Dalí.