LITERATURA

La generación del 27 (II). La poesía pura y las vanguardias

De toda la generación del 27, fueron Pedro Salinas y Jorge Guillén los que se mantuvieron más próximos a la «poesía pura» de Juan Ramón. Gerardo Diego, Vicente Aleixandre y Luis Cernuda son tres nombres claves del vanguardismo español. No fueron los únicos vanguardistas, pero sí quizá los más activos. Diego afianzó las bases del creacionismo y el surrealismo. Aleixandre profundizó en el conocimiento humano a través de las imágenes surrealistas. Cernuda explota con el surrealismo su condición de poeta maldito y subversivo.

Pedro Salinas

Salinas siempre ha sido considerado el poeta del amor por excelencia. Su estilo es formalmente sencillo (versos cortos, sin rima ni apenas adjetivos), pero junto al lenguaje cotidiano destacan las metáforas sorprendentes. La obra poética de Salinas suele dividirse en tres etapas:

Etapa inicial (1923-1931)

Está marcada por la influencia de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez. Se aprecia también alguna influencia futurista, con poemas dedicados a la máquina de escribir o a la bombilla.

Etapa de plenitud (1933-1939)

Está formada por la trilogía amorosa La voz a ti debida (1933), Razón de amor (1936) y Largo lamento (1939). En ella, Salinas se revela como poeta del amor, un amor real entre dos seres anónimos «tú y yo», que dota de sentido a la existencia.

Etapa del exilio (1940-1951)

Tras la guerra, Salinas desarrolla una poesía existencial de mayor dramatismo, centrada en temas que van de la reflexión moral a la preocupación por el destino de la humanidad.

Jorge Guillén

La obra de Guillén merece realmente el nombre de poesía pura, desnuda, esencial: el poeta hace abstracción de todo lo anecdótico para llegar a la esencia, y para conseguirlo tiende a eliminar los verbos y a escribir los nombres sin artículo.

A los treinta y cinco años publica su primer libro, Cántico (1923), que será ampliado en diversas ediciones. A éste sucederán Clamor y Homenaje, pero toda su obra aparece compilada en Aire nuestro (1968).

Cántico

En esta obra exalta el goce de existir, la armonía del cosmos, la luminosidad, la plenitud del ser y la integración del poeta en un universo perfecto donde muchas veces se confunden amada y paisaje.

Clamor

Guillén toma conciencia de la temporalidad y da entrada a elementos negativos de la historia. No obstante, no es un libro angustioso o pesimista. En él domina su deseo de vivir y de superar las fuerzas del mal.

Homenaje

Como indica su título, Guillén exalta a personas destacadas del mundo de las artes y las ciencias.

Gerardo Diego

Su obra poética sigue dos líneas, que son simultáneas a lo largo de toda su producción:

  • Poesía tradicional: comprende los poemas de corte tradicional y clasicista, donde recurre con frecuencia al romance, a la décima y al soneto, con temas muy variados: el paisaje, la religión, la música, etcétera. A esta línea pertenecen, entre otras obras: Iniciales (1918), Soria (1923) y Alondra de verdad (1941).
  • Poesía vanguardista: su inclinación por el nuevo arte le lleva a iniciarse en el ultraísmo y en el creacionismo. Diego desarrolla la poesía como juego intrascendente, lleno de imágenes extraordinarias. Marcadamente creacionistas son sus obras: Limbo (1919- 1921), Imagen (1922), Manual de espumas (1924) y Fábula de Equis y Zeda (1932).

Gerardo Diego (1967). Retrato dedicado por Ricardo Benardo, 1930.

Vicente Aleixandre

Su obra está consagrada desde el principio a la indagación trascendental del conocimiento. La trayectoria poética de Aleixandre suele dividirse en tres etapas:

  • Poesía pura: se aprecia la influencia de Juan Ramón, Salinas y Guillén. El hermetismo, la depuración léxica y estilística, el metro corto, la asonancia y la naturaleza como marco poético caracterizan esta primera etapa. A ella pertenece su obra Ámbito (1924-1927).
  • Poesía surrealista: la adhesión al surrealismo supone una mayor libertad en la expresión y en la selección de los materiales poéticos, si bien Aleixandre solamente adoptó del surrealismo algunas técnicas.Todos sus poemas surrealistas están recopilados en Poesía superrealista (1971).
  • Poesía antropocéntrica: en ella, el hombre se convierte en el centro de atención del universo poético en lugar de la naturaleza y el cosmos. Este antropocentrismo se puede observar en sus obras Historia del corazón (1954) y En un vasto dominio (1962).

Luis Cernuda

Toda su poesía se halla reunida en un volumen titulado La realidad y el deseo, (1936-1964) donde el autor condensa el sentimiento de desencanto de la vida, la tristeza, el pesimismo y la eterna oposición entre la realidad y el deseo, provocada, en parte, por su condición de homosexual en una sociedad opresora.

Los dos temas centrales son la soledad y el amor, que se desvela como la unión de placer y dolor.

Luis Cernuda en 1930.