LITERATURA

La poesía de posguerra

La generación del 36, conocida también como primera promoción de la posguerra y generación escindida, está constituida por poetas que padecieron la Guerra Civil, sufriendo, en muchos casos, la cárcel o el exilio, exterior o interior. Salvo Miguel Hernández (ver t38), que, en realidad, engarza con el 27, casi todos los demás autores habían realizado estudios universitarios y se habían criado literariamente con los poetas de esta generación o de la anterior.

Revistas y tendencias

Esta generación se divide en dos grandes grupos, que se corresponden, inicialmente, a los dos bandos de la Guerra Civil. Dámaso Alonso llamó a la poesía del primer grupo arraigada, y a la segunda, desarraigada.

Escorial y GarcilasoLos poetas de procedencia de derechas se agruparon en torno a dos revistas de Madrid:

  • Escorial (1940-1950), dirigida por Dionisio Ridruejo (1912-1975) y con Luis Rosales (1910-1992) como secretario y después director.
  • Garcilaso (1943-1946), dirigida por José García Nieto (1914; premio Cervantes 1996) y Pedro Lorenzo (1917).

Los poetas de este grupo abogaban por una poesía «humana», pero algunos de sus miembros cayeron en una estética neoclásica, formalista, alejada de la realidad social, tan dura, del momento.

Portada del número 13 de la revista Garcilaso, publicado en mayo de 1944. BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.

 

Portada del primer número de la revista Espadaña, publicado en mayo de 1944. BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.

Proel, Corcel, EspadañaFrente a estas revistas sufragadas por el régimen, aparecieron otras como Proel (1944), en Santander, y Corcel (1943), en Valencia.

La más importante fue Espadaña (1944-1950), fundada en León por Antonio García de Lama, Eugenio de Nora y Victoriano Crémer.

El grupo quería proclamar una poesía existencial, más apegada al mundo y a sus problemas.

Poesía social

La poesía social es fruto del existencialismo, de la corriente desarraigada y de la disensión política contra el régimen de Franco.

Se trata de un poesía escrita para conseguir que el pueblo tomara conciencia de los problemas sociales y se levantara contra las dictaduras.

Sus más eximios representantes fueron Blas de Otero (1916-1979) y Gabriel Celaya (1911-1991). Poetas de otras generaciones como José Hierro (1922), Ángel González (1925), José Agustín Goytisolo (1928-1999) o Carlos Sahagún (1938) pueden incluirse en esa actitud testimonial.

Algunos poetas de posguerra

Leopoldo Panero (Astorga, León, 1909-1962) Su primer libro, La estancia vacía (1944), ya manifiesta los temas íntimos y existenciales en torno a los que gira su poética. Otros títulos suyos son: Escrito a cada instante (1949) y Canto personal (1953).

Luis Rosales (Granada, 1910-1992) Comenzó publicando Abril (1935), poemario de corte clasicista, pero en 1949 su libro La casa encendida influyó en la mayoría de los poetas de los años cincuenta y setenta. Sus Obras completas se han publicado en 1996.

Gabriel Celaya (Hernani, Guipúzcoa, 1911-1991)Su verdadero nombre era Rafael Múgica Celaya, y estudió ingeniería. Su obra, muy extensa y variada, fue seleccionada por él mismo en la antología Itinerario poético (1973). Sus libros más importantes como «poeta social» son Las cartas boca arriba (1951) y Cantos Íberos (1955).

Blas de Otero (Bilbao, 1916-1979) En su juventud escribió influido por los poetas místicos españoles. Ángel fieramente humano (1950) es un importante libro de poesía religiosa en el que el poeta expresa un profunda crisis. Otros poemarios son Redoble de conciencia (1951), Pido la paz y la palabra (1955), Que trata de España (1964) y Poesía con nombres (1977).

 

Blas de Otero

Miguel Labordeta (Zaragoza, 1921-1964)Hermano del cantautor José Antonio Labordeta, suele ser incluido en el postismo, aunque en realidad es un claro surrealista, impregnado de existencialismo y poesía social. Es muy interesante su primer libro, Sumido 25 (1945). En 1972 se publicaron sus Obras completas.

José Hierro (Madrid, 1922)Perteneciente al grupo creado en torno a la revista Proel de Santander. Ha publicado su poesía con el título Cuanto sé de mí (1974). De gran importancia fueron Con las piedras, con el viento (1950), Quinta del 42 (1951) y Libro de las alucinaciones (1964). Sus libros más recientes son Agenda (1991) y Cuaderno de Nueva York (1998). En 1998 recibió el premio Cervantes y en 1999 fue elegido miembro de la Real Academia Española.

Poeta social «a medias», es uno de los mejores poetas de la segunda mitad del siglo.También sobresale su actividad como ensayista.

 

José Hierro.

El grupo Cántico

Cántico significa un islote estético marginal y de interés extraordinario. Se constituye en 1941 y la revista apareció en dos etapas (1947-1949 y
1954-1957). Estaba formado, básicamente, por Juan Bernier (1911-1989), Pablo García Baena (1923), Ricardo Molina (1917-1969) y Julio Aumente (1924).

Frente a Espadaña y a Garcilaso, la revista pretendía crear una lengua poética elaborada que engarzase con la generación del 27 y con el modernismo.

 

El postismo

El postismo fue un movimiento marginal que pretendía apartarse de las poéticas del momento. Sus mentores fueron el poeta Carlos Edmundo de Ory (1923) y el pintor Eduardo Chicharro (1905-1964).

El postismo –abreviatura de postsurrealismo– se mueve en una zona confusa entre la tradición del peruano César Vallejo (1893-1938), los surrealistas tipo Juan Larrea y la poesía social.

Han sido más reconocidos por su carácter de poesía extravagante que por su influencia.

 

Juan Bernier

(1911-1989), fue uno de los fundadores del grupo Cántico, con el que comparte la idea de otorgar la primacía a la estética antes que al «mensaje». Sus poemas se caracterizan por la riqueza expresiva y sensorial. Entre sus principales poemarios están Aquí en la tierra (1948), Una voz cualquiera (1959), Poesía en seis tiempos (1977) y Los muertos (1986).

 

Eugenio de Nora

(Zacos, León, 1923), en su primer libro, Canto al destino, manifestó preocupación existencial en textos de ritmo muy cuidado. Otros poemarios son: Contemplación del tiempo (1948), Siempre (1953), España, pasión de vida (1954) y Angulares (1975).

 

José Luis Hidalgo

(1919-1947), fue profesor de la Escuela de Bellas Artes de Valencia. Entre sus libros destaca Los muertos (1947).