LITERATURA

La narrativa desde los años sesenta hasta la actualidad

La novela española de los sesenta estuvo marcada por el experimentalismo, cuyas causas principales fueron el agotamiento de la novela social (ver t39) y la incapacidad de la técnica realista para dar cuenta rápida y profunda de la transformación de la sociedad. En la década de los setenta, históricos acontecimientos (muerte de Franco en 1975, primeras elecciones democráticas en 1977) modificaron la situación política. La libertad creativa no ha propiciado una dirección única, sino la multiplicidad de orientaciones.

Características de la novela experimental

La principal novedad consiste en que, en estas obras, el lector debe asumir un papel activo, realizando su propia interpretación de la obra. Los principales rasgos con los que se busca esta participación del lector son:

  • Punto de vista múltiple: frente al narrador omnisciente o el personaje interpuesto que eran el punto de vista exclusivo hasta ahora, surge la posibilidad de que varios personajes compartan la narración.
  • Limitación de la importancia del argumento: en muchas ocasiones, el argumento apenas existe, no es más que un pretexto para elaborar artificiosos juegos formales.
  • Estructura compleja: se rompe con la tradicional estructura de planteamiento, nudo y desenlace, basado en la linealidad temporal.
  • Monólogos interiores: con los que los personajes expresan libre y desordenadamente el fluir de sus pensamientos.
  • Estilo y lenguaje: se manejan con total libertad: frases de gran extensión, ausencia de puntuación, etcétera.

Algunos autores significativos

  • Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999) fue miembro de la Real Academia desde 1975, y en 1985 recibió el premio Cervantes. Su obra maestra es La saga/fuga de J. B. (1972), verdadero compendio de las técnicas renovadoras. Otras novelas importantes son la trilogía realista Los gozos y las sombras (1957-1962) y Crónica del rey pasmado (1989).
  • Juan Benet (1927-1993) es el máximo representante de la tendencia formalista. Influido por Faulkner y García Márquez, crea un espacio mítico, Región, representativo del conjunto de España: Volverás a Región (1967), Saúl ante Samuel (1980).
  • Javier Tomeo (1932) ha visto su obra revalorizada en los ochenta: Amado monstruo (1985), El cazador de leones (1987), La ciudad de las palomas (1989).
  • Juan Marsé (1933) ambienta sus obras en los barrios populares de Barcelona: Últimas tardes con Teresa (1966), Si te dicen que caí (1973).
  • Francisco Umbral (1935) usa una prosa muy trabajada, barroca y expresiva: Memorias de un niño de derechas (1972), Mortal y rosa (1975).

Características de la narrativa actual

No se puede hablar de grupos homogéneos o generaciones, sino de autores diversos sin apenas puntos en común.

  • En los temas se vuelve a la subjetividad, lo íntimo, por encima del análisis de la sociedad.
  • En las técnicas abunda el eclecticismo, la mezcla de técnicas tradicionales y vanguardistas. Las obras son de lectura más asequible que las de los años sesenta, y los argumentos vuelven a tener relevancia, lo que ha redundado en una amplia difusión entre el público.
 

La estrecha relación entre periodismo y narrativa tiene un claro ejemplo en las páginas del diario El País. BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.

Algunos autores

  • Manuel Vázquez Montalbán (1939). Su ideología progresista se expresa mediante gran variedad de temas, técnicas y registros. Es muy popular la serie protagonizada por el detective Pepe Carvalho. De sus novelas destacan: El pianista (1985) y Galíndez (1990).
  • Álvaro Pombo (1939) crea un universo narrativo muy personal, basado en el análisis psicológico de los personajes, en El héroe de las mansardas de Mansard (1983).
  • Luis Mateo Díez (1942) describe de manera realista, crítica e irónica los ambientes provincianos. Son también importantes sus cuentos.
  • Eduardo Mendoza (1943). Su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta (1975), inauguró la vuelta al gusto por las historias interesantes utilizando técnicas innovadoras. Su obra maestra es La ciudad de los prodigios (1986).
  • Juan José Millás (1946). La angustia existencial y la incertidumbre son el centro temático de su narrativa, en la que destacan El desorden de tu nombre (1988), La soledad era esto (premio Nadal 1990) y Tonto, bastardo, muerto e invisible (1995).
  • Soledad Puértolas (1947) explora el mundo íntimo de los personajes de sus novelas. Destaca también en el relato breve y la crítica literaria.
  • Javier Marías (1951) es uno de los escritores más sobresalientes de su generación, con importantes premios y diversas traducciones. Con una cuidada prosa, se sirve de complejas intrigas para explorar el mundo interior de los personajes: Todas las almas (1989), Corazón tan blanco (1993), Mañana en la batalla piensa en mí (1994).
  • Antonio Muñoz Molina (1956), miembro de la Real Academia. Sus novelas, basadas en las intrigas argumentales, se caracterizan por la habilidad constructiva y la capacidad de atraer el interés del lector: El invierno en Lisboa (1987), El jinete polaco (1991), Plenilunio (1997).
 

Antonio Muñoz Molina. Sus frecuentes intervenciones en la prensa hacen de él alguien muy cercano a los lectores.

Principales novelas renovadoras

1962: Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos.

1966: Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes y Señas de identidad, de Juan Goytsolo (ver t39).

1967: Volverás a Región, de Juan Benet.

1969: San Camilo 1936, de Camilo José Cela, y Parábola del náufrago, de Miguel Delibes.

1970: Reivindicación del conde don Julián, de Juan Goytisolo.

1972: La saga/fuga de J. B., de Gonzalo Torrente Ballester.

1973: Oficio de tinieblas, de
C. J. Cela, y Si te dicen que caí, de Juan Marsé.

1974: Retahílas, de Carmen Martín Gaite.

 

Tiempo de silencio

Tiempo de silencio (1962), de Luis Martín Santos
(1924-1964) fue la novela que marcó la ruptura con el realismo y con la novela social. Sus innovaciones formales aparecen en la extraordinaria riqueza de técnicas narrativas y de registros lingüísticos. En su desarrollo ataca con igual ironía y distanciamiento los ambientes sociales más diversos: la clase alta, la intelectualidad y los marginados.

 

Principales tendencias

· Novelas policíacas o de intriga. El género policial ha experimentado un gran desarrollo. Quien más éxito de público ha alcanzado en este género es Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951): con obras como La tabla de Flandes (1990) o El club Dumas (1993).

· Novelas históricas. La recreación del pasado es una de las fuentes argumentales más importantes.

· Novelas intimistas.

· Novelas experimentales.

 

El cuento

El relato corto ha sido tradicionalmente considerado un género menor en comparación con la novela. Sin embargo, durante el periodo posterior a la Guerra Civil se han escrito numerosos y muy valiosos cuentos, y apenas hay novelista que no haya cultivado el género.

 

La literatura y los medios de comunicación

Las tradicionales relaciones entre la narrativa y el periodismo se han estrechado en los últimos años. Por una parte, son muchos los novelistas que colaboran de manera asidua en la prensa: Javier Marías, Juan José Millás,Antonio Muñoz Molina, Francisco Umbral, etc. Por otra parte, cada vez son más frecuentes las aportaciones literarias de conocidos periodistas, como Manuel Leguineche, Rosa Montero o Maruja Torres.Todo esto ha dado lugar a un nuevo género: el reportaje novelado.