LITERATURA

El Renacimiento y el Barroco

Con el desembarco de Cristóbal Colón, el 12 de octubre de 1492, se inicia el largo periodo de dominación española en América. En el ámbito literario, la literatura renacentista del siglo XVI refleja fundamentalmente los avatares del choque de civilizaciones, a cargo de autores nacidos en España. En el siglo XVII, o periodo barroco, surgen ya las primeras grandes figuras nacidas en tierras americanas.

Literatura del descubrimiento y la conquista

Las impresiones que las nuevas tierras causaron en los primeros conquistadores quedan bien reflejadas en dos obras tempranas:

  • Diario de a bordo (1492-1493) de Cristóbal Colón, en el que se destaca la agreste y rica naturaleza, así como las virtudes de los indígenas.
  • Cartas de relación (1519-1526) de Hernán Cortés, donde informa al emperador de los pormenores de la conquista de Méjico, demostrando siempre gran admiración por la civilización azteca.

Más tarde surgen las crónicas de indias, subgénero de la prosa renacentista. Entre estas obras históricas sobresalen:

  • Historia general y natural de las Indias (1535-1557), de Gonzalo Fernández de Oviedo, de carácter global y tono apologético.
  • Naufragios y comentarios (1528-1536), de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, texto autobiográfico de un español perdido entre los indios.
  • Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo (1496-1584), impresionante visión de la conquista de Méjico desde el punto de vista de un soldado de a pie.

El mestizaje, constante desde los inicios, tiene su primer gran representante literario en el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), hijo de un noble español y una princesa inca. Sus Comentarios reales (1609) son un extenso tratado histórico en prosa sobre el pueblo incaico. En defensa de los indios se distinguió también el Padre de Las Casas.

Hernán Cortés manda prender a Moctezuma. (Museo de América, Madrid).

Poesía épica y lírica

El drama de la conquista de América inspira varias obras épicas. La más importante es La Araucana, ejemplo de poema épico culto renacentista en octavas, repleto de elementos mitológicos. Su tema son las luchas entre españoles y araucanos, antiguos habitantes del actual Chile, que su autor, Alonso de Ercilla (1533-94), vivió en persona. Se ensalzan al mismo tiempo las hazañas de los conquistadores y el valor de sus orgullosos enemigos.

Aparte de la extraordinaria difusión de los romances (Ver t4) y de algún ejemplo de poeta petrarquista, habrá que esperar al siglo siguiente para hallar otras figuras importantes.

Contraportada de la edición de 1700 de Fama y obras póstumas, de sor Juana Inés de la Cruz. BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.

  • En la época de transición entre Renacimiento y Barroco destaca Bernardo de Balbuena (1562-1627). Escribió novela y poesía épica, pero su mejor obra es la Grandeza mexicana (1604), poema descriptivo en nueve cantos sobre la ciudad de Méjico.
  • La principal figura del Barroco es Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), una de las más grandes escritoras americanas. La inmensa cultura, personalidad y talla intelectual de esta monja mexicana fueron la admiración de su época.

Escribió obras en prosa y dos comedias de enredo, pero destaca sobre todo por su poesía, muy variada en formas y temas (amor, filosofía, religión, etc.). Su principal obra es Primer sueño, largo poema culterano en silvas, a imitación de Góngora.

  • El influjo del culteranismo (ver t15) fue muy amplio en los poetas barrocos americanos, como Hernando Domínguez Camargo (1601-1659) o Luis de Tejada y Guzmán (1604-1680). En cambio, Juan del Valle Caviedes (¿1652-1697?) es conocido como el «Quevedo peruano» por su poesía festiva y satírica.

Teatro y narrativa

Durante el siglo XVI hubo sobre todo un teatro misionero y religioso, aunque también se escribieron entremeses cómicos. En el XVII se da ya un importante teatro palaciego profano, muy influido por Calderón de la Barca.

El dramaturgo más importante es el mexicano Juan Ruiz de Alarcón (1581-1639), que desarrolló su carrera en España (ver t17). Destacan además:

  • Juan de Espinosa Medrano (1632-88), autor también de un tratado en prosa en defensa de Góngora.
  • Pedro de Peralta Barnuevo (1663-1743), mestizo peruano, que vivió en la primera mitad del siglo XVIII cuando seguía dominando la estética barroca.

Entre los prosistas hay que citar a Juan de Palafox y Mendoza (1600-1659), autor de El Pastor de Nochebuena, relato pastoril alegórico, y a Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700) y sus Infortunios de Alonso Ramírez (1690), obra medio biográfica, medio picaresca que narra la azarosa existencia de su protagonista, personaje supuestamente real.

La literatura y los conquistadores

Por un lado, las osadas navegaciones y los grandes descubrimientos consolidaron la fe renacentista en las posibilidades del hombre. Por otro, los conquistadores debieron recurrir a la literatura ante las maravillas del nuevo mundo. Así, llamaron Amazonas, nombre del antiguo pueblo guerrero femenino de la tradición griega, al más importante río del continente y bautizaron toda una región con el nombre de California, denominación de un reino fantástico de las novelas de caballerías.

 

El Padre de Las Casas

El misionero Bartolomé de las Casas (1474-1566) fue el defensor por excelencia de los indígenas frente a los abusos de los españoles, expuestos en su famosa Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552). Nombrado por el rey «protector universal de los indios», dedicó el resto de su vida al estudio de su cultura y a su reivindicación práctica.

 

Unos versos feministas

«Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis. (...)
Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
»

Sor Juana Inés de la Cruz