El Barroco en Inglaterra
El teatro isabelino
A finales del siglo XVI, el teatro adquiere en Inglaterra su forma moderna, a lo largo de un proceso muy parecido al del coetáneo teatro barroco español (ver t16). Anteriormente, no había más que tres modalidades dramáticas:
- teatro religioso.
- teatro culto a imitación de los clásicos.
- compañías itinerantes, que representaban piezas cómicas.
Gracias a la protección de algunos nobles, surgen los primeros locales urbanos estables y el teatro se convierte en un espectáculo de masas, que gustaba a todas las clases sociales.
En estos nuevos locales abiertos las representaciones tenían lugar a primera hora de la tarde para aprovechar la luz del sol. El escenario tenía dos niveles y la escenografía era muy pobre: casi todo corría a cargo de la palabra en escena y a la imaginación del alborotador público. Más adelante surgió también un teatro cortesano que se representaba en locales cubiertos, anterior al cierre de los teatros de 1642, como consecuencia de la presión puritana y en vísperas de la guerra civil.
Los principales dramaturgos
El nuevo tipo de espectáculo y de público exige nuevas formas teatrales, cuyo mejor ejemplo son las obras de William Shakespeare, uno de los grandes genios de la humanidad (ver t58). Entre los autores anteriores a él podemos destacar a:
- Thomas Kyd (1558-1594), autor de La tragedia española (1587), una sangrienta pieza considerada antecedente de Hamlet.
- Christhoper Marlowe, cuyas obras principales son Fausto (1588), donde aparece por vez primera el famoso personaje que vende su alma al diablo, El judío de Malta (1589) y Eduardo II (1592), densa tragedia de tema histórico-patriótico.
Contemporáneo de Shakespeare y con mayor fama de autor culto fue Ben Jonson (1572-1637). Escribió sobre todo comedias, como la famosa Volpone (1606), sobre las intrigas de un rico caprichoso.
La tendencia predominante, con todo, fue la tragedia de truculenta trama centrada en el honor y la venganza, cultivada entre otros, por Cyril Tourneur (1575-1626), que escribió La tragedia del vengador, y John Webster (¿1580-1630?), autor de El diablo blanco y La duquesa de Amalfi.
La poesía barroca: Donne y Milton
El movimiento poético eufuista, una especie de culteranismo, marca la transición del Renacimiento al Barroco. Su nombre proviene de la novela Euphues (1597) de John Lyly. Otro género de moda entre los dos siglos es el poema erótico-mitológico, muy recargado de metáforas: así, Marlowe escribió Hero y Leandro y Shakespeare, Venus y Adonis.
Ya en el siglo XVII sobresale el grupo de los llamados poetas metafísicos, de orientación opuesta. Se trata de una poesía reflexiva y moral, de denso contenido cultural. Podemos citar a George Herbert (1593-1633), de honda religiosidad, y a Henry Vaughan (1622-1695).
John Donne
- El representante más significativo del grupo es el gran poeta John Donne (1572- 1631), famoso también por sus dotes de predicador y la belleza de sus sermones. En su poesía rechaza la musicalidad anterior y emplea un tono dramático y coloquial para expresar sus inquietudes y sentimientos más íntimos (amor, muerte, religión).
John Milton
- El mejor poeta barroco inglés es John Milton. Tras una primera etapa poética juvenil, intenta fundir la belleza formal clásica con el pensamiento cristiano en sus obras de vejez:
- Paraíso recobrado (1671), poema épico cristiano en cuatro cantos.
- Sansón agonista (1671), tragedia.
La vida y la obra de John Milton coinciden con la dramática etapa de las guerras civiles inglesas entre el rey y el Parlamento, que llevarán, tras la dictadura republicana de Cronwell (1649-60) y la Restauración monárquica, a la revolución de 1688, que instaura el primer régimen liberal moderno.
Su obra maestra es el grandioso poema épico Paraíso perdido (1667), en doce libros. El verso libre adquiere un majestuoso ritmo y su lenguaje es culto y solemne. A través de la historia de Adán y Eva y su expulsión del paraíso, Milton crea una epopeya simbólica de la lucha humana entre la salvación y el pecado. Destaca el sugestivo retrato del rebelde Satán, figura melancólica de rasgos humanos.
John Dryden
La figura literaria más destacada del periodo de la restauración monárquica es John Dryden (1631-1700) quien en gran medida anticipa el futuro espíritu ilustrado. Su poesía, patriótica, religiosa y satírico-política, popularizó los dísticos endecasílabos, metro preferido del siglo siguiente. Como dramaturgo, destaca por sus comedias de costumbres, que reflejan la sociedad de su época.
Adán y Eva, representan en la obra de Milton la lucha entre la salvación y el pecado.
Christopher Marlowe
Christhoper Marlowe
(1564-1593), poeta y el mayor dramaturgo de la época a excepción de Shakespeare, se caracteriza por una compleja personalidad, que fue tildada de atea y amoral. Participó en actividades de espionaje y en numerosas intrigas políticas y, probablemente por ello, fue asesinado en plena juventud de una puñalada.
Una meditación sobre la muerte
«Nadie es una isla, completo
en sí mismo; cada hombre es
un pedazo del continente,
una parte de la tierra. (...)
La muerte de cualquier
hombre me disminuye porque
estoy ligado a la humanidad;
por consiguiente nunca hagas
preguntar por quién doblan
las campanas: doblan por ti.»
John Donne
John Milton
John Milton (1608-74), de culta familia puritana, estudió en Cambridge y viajó por Europa, gracias a lo cual conoció a fondo la poesía italiana. Dedicó muchos años de su vida a la defensa del puritanismo y de Cronwell, escribiendo numerosos tratados en latín y en inglés.Tras la Restauración, arruinado y ciego, se retiró a componer sus grandes obras.
