LITERATURA

El Barroco en Francia y en otros países

El siglo XVII francés conoce, sobre todo con la monarquía absoluta del Rey Sol Luis XIV (1661-1715), un notable esplendor literario, especialmente en el teatro. Pese al barroquismo inicial, acabará imponiéndose un temprano clasicismo. Menos importancia tiene la literatura barroca en otros países europeos, aunque no falten autores de interés.

Del barroquismo al clasicismo

La poesía francesa del XVII no dio grandes figuras. Durante la primera mitad del siglo dominan las tendencias barrocas:

  • Preciosismo: poesía de expresión culta y refinada y tema galante, cultivada en selectas reuniones literarias en casas de nobles, llamadas «salones».
  • Poesía burlesca y satírica: sobresale Paul Scarron (1610-1660).

El prestigio del racionalismo filosófico de Descartes impulsa un estilo más sobrio y coloquial, de imaginación contenida y expresión clara, representado por François de Malherbe (1555-1628). Al poco tiempo se funda la Academia Francesa (1634), que impone la imitación de los clásicos y el respeto por las reglas en el arte.

Así nace el clasicismo, que dominará la segunda mitad del siglo y enlaza con la Ilustración. Las figuras poéticas más importantes son el fabulista Jean de la Fontaine (1621-1695) y Nicolás Boileau (1636- 1711), autor de una influyente Arte Poética (1674) en verso.

En la narrativa destacan Viaje a la Luna, curiosa obra, entre satírica y de cienciaficción, de Cyrano de Bergerac (1619-55) y, sobre todo, La princesa de Clèves (1678) de Madame La Fayette, novelista psicológica y realista. También están en prosa las Máximas, reflexiones breves del duque de La Rochefoucauld (1613-1680).

Luis XIV.

Corneille, Racine y Molière

El teatro se convierte en el género más importante bajo la protección de Luis XIV y de la nobleza.

Pierre Corneille

Pierre Corneille (1606-1684) es el padre de la tragedia francesa. Su primera gran obra, El Cid (1636), inspirada en el teatro clásico español, fue criticada por no respetar las reglas.

Sus sucesivas tragedias se atendrán al estilo clasicista: Horacio (1640) y Cinna (1640) son de ambientación romana y tema político; Polieucto (1642), de tema religioso.También destacó como comediógrafo, con El mentiroso, basada en Ruiz de Alarcón.

Jean Racine

Con Jean Racine (1639-99) triunfa plenamente la tragedia clásica. Sus piezas, de gran belleza formal, tienen una escasa complicación argumental pero una enorme fuerza en la representación de las pasiones humanas. La mayoría son de tema clásico, como Andrómaca, Británico o Mitríades, o bíblico, como Ester y Atalía.

Su obra maestra es Fedra (1677), sobrecogedor análisis de la pasión y la culpa. Inspirada en Eurípides, escenifica la imposible pasión de la protagonista por su hijastro, el bello Hipólito.

Molière

Molière fue durante muchos años actor ambulante y adquirió un profundo conocimiento de la vida, que plasma en sus comedias. En ellas ridiculiza las debilidades humanas: la pedantería en Las preciosas ridículas, la avidez en El avaro, la estupidez de los nuevos ricos en El burgués gentilhombre, etcétera.

En 1664 compuso tres grandes obras maestras, de mayor seriedad: Tartufo, severo ataque contra la hipocresía religiosa; Don Juan, recreación del famoso mito como librepensador, y El misántropo, de notable pesimismo.

El Barroco en otros países europeos

En Italia, el poeta más famoso es Giambattista Marino (1569-1625), autor de la extensa fábula mitológica Adonis (1623). A imitación de su estilo surgió una corriente poética, el marinismo, parecido al culteranismo, aunque menos complejo.

Es más interesante la prosa literaria de tres grandes pensadores y científicos, que prolongan el espíritu renacentista:

  • Galileo Galilei (1564-1642), modelo de expresión científica.
  • Giordano Bruno (1548-1600), autor de una comedia y del diálogo moral y literario De los heroicos furores (1585).
  • Tommaso Campanella (1568-1639), poeta y autor del tratado utópico La ciudad del sol (1602).

En Portugal se nota el influjo gongorino en la poesía de Sor Violante de Ceu. Más importancia tiene la prosa, con Francisco Rodrigues Lobo (1580-1622), autor de novelas pastoriles, el aristócrata Francisco Manuel de Melo (1611-1667), o la oratoria de António Vieria (1608-1697).

En Alemania, arrasada por la guerra de los Treinta Años, surge una gran poesía lírica religiosa, de estilo barroco moderado, con Martin Opitz (1597-1639) y Angelus Silesius (1624-77). La mejor obra del periodo es El aventurero Simplicísimo, de Hans von Grimmelshausen (1625-76), una novela picaresca cuyo protagonista se hace pasar por loco para evitar los horrores de la guerra.

Blaise Pascal

El problema religioso, uno de los más graves de Francia en el siglo XVIII, queda reflejado en la obra de Blaise Pascal
(1623-1662). De enorme y precoz inteligencia, fue inventor y notable científico y matemático. Sus incompletos Pensamientos reflejan una personalidad atormentada en sus hondas reflexiones sobre Dios y el alma humana.

 

Las tres unidades

El teatro clasicista evitaba contraste trágico-cómico el lenguaje vulgar, tan típicos del Barroco.Además, se impone la regla de las tres unidades:

· De acción, que ha de ser una sola, sin episodios secundarios.

· De tiempo, la obra transcurre en pocas horas o como máximo, un día.

· De lugar, la trama se desarrolla en un único escenario.

 

Jean-Baptiste Poquelin "Molière"

Retrato de Molière , obra de Pierre Mignard (Museo de Chantilly, Francia).
BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.

Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673) adoptó el seudónimo de Molière para no deshonrar a su familia cuando se unió a una compañía teatral. Durante quince años, recorrió Francia como actor y director. A su regreso a París, empezó a escribir obras teatrales por su cuenta y llegó a tener su propia compañía, apoyada por el mismo rey Luis XIV, quien le admiraba mucho. Sólo la protección del rey pudo salvar al dramaturgo de los numerosos enemigos que se ganó por la virulencia de sus críticas. Murió repentinamente, mientras representaba El enfermo imaginario .