El Romanticismo inglés y francés
Nueva poesía y nueva novela en Inglaterra
Los escritores ingleses de principios del XIX manifiestan la típica rebeldía del Romanticismo de dos maneras:
- Rechazo de la sociedad burguesa e industrializada, para evadirse en el paisaje rural, el pasado histórico o países exóticos.
- Nuevo lenguaje literario basado en el sentimiento y lo irracional, la subjetividad y la libertad del artista frente a toda regla.
El Romanticismo inglés arranca con las Baladas líricas (1798), cuyas poesías, de sencillo lenguaje, reflejan el misterio y la emoción de la naturaleza. Sus dos autores, William Wordsworth (1770-1850) y Samuel Coleridge (1772-1834), formaban parte del grupo de los «poetas de los lagos», refugiados en los lagos escoceses.
Walter Scott (1771-1832) es el creador de la narrativa histórica uno de los géneros románticos preferidos. Sus numerosas novelas, ambientadas en la Edad Media y de tono rebelde y nacionalista, tuvieron gran éxito y fueron imitadas en toda Europa. Los títulos más significativos, como Ivanhoe (1820) o Quintin Durward (1823), están protagonizados por héroes que luchan contra la tiranía o la opresión.
Tres grandes poetas
- Lord Byron: logró una enorme fama en su tiempo, en parte por su escandalosa existencia, en parte por sus extensas obras. Sus primeras composiciones poéticas son plenamente románticas, como Las peregrinaciones del joven Harold (1812-18), que narra los viajes del melancólico protagonista por el sur de Europa, El corsario (1814) o El prisionero de Chillon (1819), leyendas en verso con héroes individualistas y rebeldes.
Su obra maestra es el extenso e incompleto Don Juan (1819), mezcla de poema heroico y satírico sobre el famoso conquistador, que por su ironía puede considerarse una parodia del romanticismo.
Retrato de Lord Byron (National Portarit Gallery, Londres), vestido de turco. El gusto por el exotismo y la provocación son típicos de la actitud dandy de este gran poeta romántico.
- Percy Shelley (1792-1822): amigo y compañero de viajes de Lord Byron, abandonó esposa y patria para recorrer Europa y murió ahogado en un naufragio. Escribió extensas obras entre dramáticas y poéticas, como Prometeo desatado (1820), en la que expresa su fe en la humanidad. Sus poemas líricos, más breves, como la Oda al viento del Oeste, destacan por su musicalidad y abundantes metáforas.
- Quizá el mejor poeta de los tres sea John Keats (1795-1821), muerto muy joven de tuberculosis, tras un amor desgraciado. Escribió largos poemas narrativos, como Endymion, un homenaje a la cultura griega, pero su fama se debe a sus poemas breves, como sus extraordinarios sonetos o sus grandes odas. En ellos reflexiona sobre la condición humana, el tiempo y el arte, dando rienda suelta a sus sentimientos.
El Romanticismo francés
En Francia, de gran tradición clasicista, el Romanticismo aparece tardíamente, y ofrece desde el principio dos tendencias:
- Liberal, que insiste en la rebeldía y la libertad.
- Conservadora, que se centra en las tradiciones y el pasado nacional.
- El primer gran autor, de tendencia conservadora, es el vizconde de Chateaubriand (1768-1848), que insertó dos breves novelas, Atala y René, de trama dramática ambientada entre los pieles rojas, en su obra apologética El genio del cristianismo (1802).
La poesía romántica francesa no cuenta con personalidades significativas, sobre todo si se compara con los grandes autores de finales de siglo. El poeta más destacado es Alfred de Vigny (1797-1863), que escribió además la tragedia Chatterton (1835) y fue sobre todo narrador, con los relatos intercalados en su Servidumbre y grandeza de la vida militar (1835).
También fue poeta Alfred de Musset (1810-1847), pero es más interesante como dramaturgo (Lorenzaccio) y por su novela Confesiones de un hijo del siglo, de fondo autobiográfico (1835).
- La gran figura del Romanticismo francés es el prolífico Víctor Hugo (1802-1885), que evolucionó en su larga vida del conservadurismo al progresismo y cultivó todos los géneros. Como dramaturgo, el escandaloso estreno de Hernani (1830) marcó el inicio del teatro romántico.Ya en el prólogo a Cromwell (1827), había establecido sus características (ver t23).
Sus novelas se encuadran dentro del género histórico, pero con una visión realista, lejos del idealismo de Scott, como Nuestra Señora de París (1831), de ambientación medieval, o Los miserables (1862).
Víctor Hugo.
Otros autores destacables son dos cultivadores del cuento fantástico, Prosper Merimée (1803- 1870) y Theophile Gautier (1811-1872), el gran crítico Sainte-Beuve (1804-1869) y el poeta Gerard de Nerval (1808-1855), cuya obra y cuyo suicidio anticipan la poesía maldita.
Una vida romántica
George Gordon, Lord Byron (1788-1824), de familia aristocrática, sufrió de cojera congénita. En su juventud viajó por España y Oriente, asqueado de la sociedad inglesa. En 1816, su escandalosa separación de su mujer, a causa de una supuesta relación incestuosa con su hermana, le obligó a abandonar definitivamente su patria.Vivió en Suiza e Italia y murió mientras luchaba contra los turcos por la independencia de Grecia.
Los poetas satánicos
El romanticismo inglés alcanza su máximo esplendor con Lord Byron, Shelley y Keats. Se les conoce como los poetas «satánicos», en alusión a Satán, el rebelde por excelencia, por su inadaptación a la sociedad de la época. Los tres coronaron con prematuras muertes lejos de Inglaterra sus atormentadas y errantes vidas, ejemplos también de existencias románticas.
Otros novelistas franceses
En la narrativa romántica francesa hay que señalar un filón de novelas más realistas, de análisis sentimental, como Adolfo, de B. Constant, o las obras de «George Sand», seudónimo de la escritora Aurore Dupin
(1804-76). También hubo una novela popular o de folletín,
representada por Los misterios de París, de Eugene
Sue, o Los tres mosqueteros, de Alejandro
Dumas.
