Literatura norteamericana en el XIX
Los primeros escritores
En los primeros pasos de las letras estadounidenses se aprecia el influjo europeo. Washington Irving (1783-1878) fue el primer autor de éxito con relatos de ambientación exótica y medieval, como los Cuentos de la Alhambra (1832).
Las novelas de aventuras de James Fenimore Cooper (1789-1851) muestran que la nueva literatura va afianzando su propio carácter tratando asuntos de su propia realidad, como la lucha de los pioneros o la gran naturaleza norteamericana. Su obra más famosa es El último mohicano (1826), que narra la desaparición de un clan indio en el proceso de colonización.
Edgar Allan Poe es el primer gran escritor del siglo. Es autor de textos teóricos de estética y sus poemas, de extraña musicalidad, como El cuervo, influyeron en la poesía europea de finales de siglo.
Su fama se debe a sus extraordinarios cuentos, que combinan una tendencia hacia lo fantástico con la exactitud realista y la intriga de la trama. Algunos son de tipo policiaco (La carta robada, Los crímenes de la rue Morgue), otros de misterio y de terror (El corazón delator, La caída de la casa Usher). Es también autor de un relato largo, Aventura de Arthur Gordon Pym (1837), historia de un viaje alegórico en busca del polo Sur.
Retrato de Edgar Allan Poe.
Romanticismo puritano
La eclosión literaria de mediados de siglo tiene su centro en Boston, alrededor del trascendentalismo de R.W. Emerson, quien, influido por el romanticismo europeo y las doctrinas orientales, animaba al individuo a alcanzar la divinidad a través de la naturaleza. Su discípulo H.D.Thoreau relata en Walden (1854) su experiencia de vida eremítica en los bosques, que le hace precursor del moderno ecologismo.
Nathaniel Hawthorne (1804-1864) explora en sus novelas el tema del pecado y el mal, tan obsesivo para la religión puritana. Sus principales obras son La letra escarlata (1850), ambientada en la vida de los primeros colonos, o La casa de las siete torres (1851), de tono fantástico. Lo sobrenatural también caracteriza sus cuentos.
Herman Melville (1819-1891), la otra gran figura de la época, es el autor de Moby Dick (1851), una de las grandes novelas de todos los tiempos. Fue marinero en su juventud, experiencia que refleja en sus primeras novelas: Taipi (1846), idealizada visión de los mares del Sur, y Blusón blanco (1850), sobre la dureza de la vida de a bordo.
Melville destaca también en la narrativa corta, con tres grandes títulos: Bartelby, el escribiente, relato prekafkiano (ver t27) sobre un oficinista, Benito Cereno, de angustiosa intriga, y Billy Bud, su obra póstuma, sobre la injusta muerte de un joven marinero.
En poesía destacan dos grandes figuras:- Walt Whitman (1819-1892) es autor de un único libro, constantemente ampliado, Hojas de hierba. Los vigorosos versículos de sus largos poemas, de audaz libertad para su tiempo, cantan al individualismo, a la democracia, a la vida de todos los días.
- Emily Dickinson (1830-1886) vivió aislada y desconocida en su época. Sus breves y lacónicas poesías, adelantadas a su tiempo, son como chispazos intuitivos sobre los grandes temas: muerte, amor, Dios, etcétera.
Narradores de finales de siglo
El más importante es Samuel L. Clemens (1835-1910), que adoptó el seudónimo Mark Twain. Fue piloto de río en su Missouri natal y buscador de oro antes de convertirse en periodista y conferenciante. Su espíritu satírico y su visión pesimista del ser humano se aplican tanto al pasado (Un yanki en la corte del rey Arturo, 1889) como a la actualidad (El hombre que corrompió a Hadleyburg, 1900).
Sus mejores novelas son Las aventuras de Tom Sawyer (1876) y su continuación, aún mejor, Las aventuras de Huckleberry Finn (1884). Las andanzas picarescas de sus juveniles protagonistas reflejan los problemas sociales y raciales de la sociedad americana.
Samuel L. Clemens, Mark Twain
Otros autores y obras destacables son:
- H. Beecher-Stowe, y su alegato antiesclavista La cabaña del tío Tom.
- Stephen Crane, autor de La roja insignia del valor, la mejor novela sobre la crueldad de la guerra civil americana.
- Bret Harte, autor de cuentos sobre el lejano Oeste.
- Jack London, cantor de la vida salvaje de Alaska en La llamada de la selva.
Edgard Allan Poe
(1809-1849), hijo de actores, quedó huérfano y fue criado por un rico comerciante con el que tuvo difíciles relaciones. Fue expulsado de la universidad y de la Academia de West Point. Se ganó pobremente la vida gracias al periodismo, pero tras la temprana muerte de su mujer se agudizó su angustia existencial. Su prematura muerte se debe probablemente al alcoholismo.
Moby Dick
Moby Dick es la obra maestra de Melville. El narrador, Ismael, relata la obsesiva persecución de una ballena blanca asesina por el capitán Ahab, con numerosos detalles sobre la vida marinera, hasta el desastre final. La trama se convierte en una metáfora del afán del hombre, heroico y soberbio a la vez, por vencer a la naturaleza o al mal, según se interprete al misterioso cachalote.
El nuevo canto americano
«Yo escucho la canción de [América; variados cantos escucho.
Los de los mecánicos, cada [uno cantando su fuerza y alegría.
El carpintero canta mientras [mide el tablón y la viga,
el albañil canta al preparar [su trabajo o cuando lo [abandona (...)
Cada uno cantando lo que [es suyo, de nadie más.» Walt Whitman