La novela realista en Inglaterra y otros países
Dickens y la nueva situación del escritor
Inglaterra era ya un país de arraigada tradición lectora. La consolidación de la novela por entregas o folletín, vendida por capítulos a poco precio o con el periódico, provoca una auténtica pasión que hace a los escritores ídolos de su público. Condicionadas por este sistema, las novelas de la época suelen ser extensas, de estructura itinerante y llena de suspense, y con final feliz.
Charles Dickens es un perfecto ejemplo de este nuevo tipo de escritor de éxito, cuyas entregas mensuales esperaban ávidamente los lectores. En su infancia, sin embargo, se vio obligado a trabajar duramente cuando su padre fue encarcelado por deudas.
Sus primeras obras fueron Los papeles póstumos del Club Pickwick, de tono humorístico, y Oliver Twist, sombría historia de un pobre huérfano. Este filón melodramático y sentimental se prolonga en La pequeña Dorrit o el famoso cuento Canción de Navidad.
Más adelante escribió sus mejores novelas, como la autobiográfica David Copperfield (1849-1850), Tiempos difíciles (1854) sobre la vida de los obreros, y Grandes esperanzas (1860-1861).
Ilustración de H. K. Browne para una edición 1850 de David Copperfield. BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.
Otros novelistas ingleses
William Thackeray (1811-1863) publicó por entregas La feria de las vanidades (1848), visión crítica, tierna e irónica de la sociedad de su tiempo a través de una trama sentimental.
Wilkie Collins (1824-1889) se hizo famoso por sus novelas de intriga La piedra lunar y La dama de blanco.
Un caso especial es el de las hermanas Brönte, desconocidas en su época por su vida aislada y el tono misterioso y romántico de sus novelas, en las que la pasión amorosa desempeña un papel fundamental. Emily (1818-1848) sólo escribió Cumbres borrascosas (1847); Charlotte (1816-1855), Jane Eyre (1847), entre otras; y Anne (1820-1849), Agnes Grey.
George Eliot es el seudónimo de Mary Ann Evans (1819-1880), cuyas novelas (Silas Marner, 1861; Middlemarch, 1871) destacan por su descripción de ambientes provincianos y conflictos morales.Otros países europeos
- En Alemania, la debilidad de la burguesía no estimula la novela realista. Perduran los narradores románticos, como H. Storm, y el subgénero de la «novela de formación», como El veranillo de San Martín (1857) de A. Stifter o Enrique el Verde (1855) de G. Keller.
El único auténtico realista es Theodor Fontane (1819-1898), cuya novela Effi Briest (1893), una de las mejores del siglo, narra una relación adúltera en un ambiente aristocrático.
- En Italia la transición desde el Romanticismo está marcada por la scapigliatura, un grupo de literatos milaneses influidos tanto por la poesía maldita francesa como por el naturalismo. Entre ellos destaca Camillo Boito, autor de Senso (1883).
El verismo o realismo llegará con dos escritores sicilianos:
- Luigi Capuana (1839-1915), admirador de Zola, describe la vida de la ciudad (Giacinta, 1879) y del campo (El marqués de Roccaverdina, 1901) a través de personajes de compleja psicología.
- Giovanni Verga (1840-1922) es la mayor figura del periodo. Es autor de cuentos (Relatos rústicos, 1883) y novelas (Maestro don Gesualdo, 1889) centrados en la vida rural y en las clases pobres. Su obra maestra es Los Malasangre (1881), que narra el hundimiento de una mísera familia marinera siciliana.
- Portugal ya había dado un gran novelista romántico, Camilo Castelo Branco (1826-1877), autor de Amor de perdición. Mayor será la fama de José María Eça de Queirós (1845-1900), en cuyas novelas se analiza fría y críticamente la aristocracia (La ilustre casa de Ramires, 1897) y la burguesía (Los Mayas, 1888, y su obra maestra El primo Basilio, 1878, historia de un adulterio).
La pobreza, como la retratada en este grabado, Familia depauperada cosiendo para subsistir, es un tema muy común en la narrativa del XIX.
Charles Dickens
Charles Dickens
(1812-1870), es el mayor novelista de la época victoriana. Bajo el largo reinado de Victoria (1837-1901), en Inglaterra se afianzaron la sociedad industrial, el conservadurismo y las desigualdades sociales. Dickens, fundamentalmente conformista, protesta a veces con ternura y humor sobre las duras condiciones de vida de su tiempo.
Poesía inglesa del realismo
El realismo no dio grandes frutos en poesía. Los poetas victorianos más interesantes son Robert Browning
(1812-1889), que cultivó el «monólogo dramático» puesto en boca de algún personaje histórico, y su mujer Elizabeth Barret (1806-1861), famosa por sus Sonetos del portugués. Dante Gabriel Rossetti (1828-1882) y su hermana Christina (1830-1894) adelantan tendencias posteriores espiritualistas y decadentes.
Dos mundos de fantasía
En plena época realista aparecieron dos novelitas de tono declaradamente fantástico, que pasan por clásicos infantiles cuando son mucho más. Alicia en el país de las maravillas (1865) y su continuación A través del espejo (1871) de «Lewis Carrol», seudónimo de Ch. Dogson, juegan con la lógica y la mirada infantil para satirizar a los adultos. Las aventuras de Pinocho (1883) del italiano Carlo Collodi, trata de un muñeco de madera en busca de su humanidad.
Otros realistas europeos
El realismo florece en toda Europa y empiezan a aparecer nombres importantes en literaturas hasta ahora marginales. El polaco Henryk Sienkiewicz (1846- 1916) fue un escritor realista, aunque su fama se deba a la novela histórica Quo Vadis?. Los deliciosos Cuentos de la Mala Strana hicieron célebre al checo Jan Neruda (1834- 91), cuyo apellido adoptaría como seudónimo el gran poeta chileno Pablo Neruda.
