LITERATURA

Poesía francesa de finales del siglo XIX

Si el fracaso de la rebeldía romántica había llevado a los novelistas a la observación realista del mundo en la segunda mitad del XIX, los poetas simbolistas franceses se inclinarán por la exploración de su propia interioridad y la persecución de la belleza a través de la palabra, abriendo el camino a la poesía del siglo XX.

Orígenes de la renovación poética: Baudelaire

Charles Baudelaire fue, además de extraordinario poeta, un inteligente crítico de arte y teórico de estética.Tradujo a E. A. Poe y escribió El spleen de París (1863), recopilación de prosas poéticas.

Su único libro de poesías, Las flores del mal, constantemente ampliado, le valió un proceso por obscenidad, y es el arranque de la poesía moderna al superar y ampliar la herencia romántica:

  • La inspiración se completa con la inteligencia en la creación artística.
  • La poesía debe descifrar el sentido de la vida, pero sin renunciar a un exquisito sentido de la forma.
  • El ansia de evasión (viajes, excesos, muerte) no excluye la indagación en la nueva realidad burguesa e industrial.
  • El lenguaje cotidiano se incorpora a la poesía.
  • La angustia vital romántica se enriquece con nuevos conceptos: la masa, el solitario anonimato urbano, el tedio ciudadano.

Corrientes poéticas de finales de siglo

A partir de Baudelaire surgen varias tendencias poéticas, que coinciden en la búsqueda imposible de un ideal de belleza perfecta:

  • Parnasianismo (Leconte de Lisle, Th. Banville, J. M. de Heredia): defiende un ideal poético que, como contraposición al romanticismo, se caracteriza por la impasibilidad y el clasicismo.
  • Decadentismo (I. Ducasse, Ch. Cros): movimiento rebelde y esteticista, que adopta el dandismo y la bohemia como actitud vital y se evade hacia lo irracional, lo misterioso o lo exótico.
  • Simbolismo (J. Laforgue, J. Moréas, E.Verhaeren): representa una fase posterior, de mayor reflexión poética. La lírica se concibe como expresión de sugerencias sensoriales (forma, música, color, efectos visuales), mediante la metáfora, la sinestesia, el verso libre, etc.

Los poetas malditos

La popularidad de la nueva poesía se vio impulsada por los poetas malditos (1884), la serie de semblanzas que Verlaine dedicó a sus figuras más destacadas.

  • Paul Verlaine (1844-1896), tras una juventud bohemia se había convertido en un plácido padre de familia burgués. En 1872 abandonó todo para seguir al adolescente Rimbaud, de quien se hizo amante y al que acabó hiriendo de un disparo.Tras salir de la cárcel su vida transcurrió entre su obra literaria y una miserable bohemia salpicada de crisis violentas y entregada a todo tipo de excesos.

    Las aportaciones más importantes de su obra son la defensa de la musicalidad como esencia misma de la poesía, el sentido del coloquialismo lírico y un cierto tono de vaguedad melancólica.

  • Arthur Rimbaud (1854-1891) pasó como un meteoro, fugaz y deslumbrante, por la literatura. Apenas adolescente inició una vida errante a la que arrastró a Verlaine durante cierto tiempo. Aunque sus precoces composiciones poéticas causaron asombro en los salones parisinos, Rimbaud abandonó para siempre la poesía al cumplir los veinte años, para viajar por el mundo como soldado y contrabandista. Enfermo de cáncer, regresó a Francia para morir.

    Los poemas que escribió en apenas cuatro años fueron publicados por Verlaine en los libros Una temporada en el infierno e Iluminaciones. De gran libertad formal y repletos de imágenes, sus versos oníricos y visionarios profundizan en los aspectos irracionales del ser humano.

Mallarmé y el drama de la belleza

La vida de Stephane Mallarmé (1842-1898), funcionario y profesor de inglés, apenas ofrece nada destacable, salvo su insomnio crónico, que le permitía dedicar las noches escribir.

Su obra busca la belleza absoluta, la poesía pura, a través de unos poemas oscuros progresivamente herméticos, que van eliminando todo lo que no sea palabra poética. Su virtuosismo le lleva incluso a innovar la forma tipográfica de las poesías.

Sin embargo, su conciencia de la intrínseca imposibilidad de la «obra perfecta» que perseguía, llenó de angustia y depresiones sus últimos años. De todas formas, la fe en la palabra de los simbolistas se convertiría en la base de las vanguardias y la poesía moderna.

Retrato de Stephane Mallarmé por Manet.

Charles Baudelaire

(1821-1867). Desde pequeño vivió un perpetuo conflicto con su padrastro y su madre, a la que adoraba. Participó en la fracasada revolución de 1848 y llevó una vida de disipación. Adoptó una ostentosa actitud de dandy y una desenfrenada entrega a lo que él mismo llamaba los «paraísos artificiales»: el alcohol, las drogas, las prostitutas.Su familia, para evitar que dilapidase su fortuna, le sometió a tutela judicial, y el poeta respondió con un intento de suicidio. Pasó los últimos años de su vida entre dificultades económicas y una sífilis contraída en su juventud.

 

Prosa simbolista

El simbolismo también se manifestó en la narrativa postnaturalista, como en los imaginativos cuentos de Villiers de L’Isle Adam o en las obras de M. Maeterlinck. La novela más representativa del clima esteticista es Al revés (1884), de J. Huysmans, cuyo protagonista se encierra en un castillo rodeado de objetos hermosos. Otro nombre destacable es J. Renard, autor de Pelo de zanahoria.

 

Otros poetas europeos del siglo XIX

El portugués Antero de Quental (1842-1891) de atormentada personalidad que le llevo al suicidio, puede compararse con Baudelaire por la profundidad reflexiva de sus versos. En Italia destacan Giosuè Carducci (1835-1907), que combina clasicismo y realismo en sus Odas elementales, y Giovanni Pascoli (1855-1912), más en línea simbolista. Un caso curioso es el de Frédéric Mistral (1830- 1914), que resucitó la antigua lengua provenzal en sus poesías.