La novela en lengua inglesa de principios del siglo XX
La superación del realismo
El realismo algo descriptivo que había dominado la narrativa victoriana en Inglaterra es sustituido en el periodo de entresiglos por una tendencia a profundizar en la psicología y moral de los personajes y a acentuar la crítica social.
No faltan los continuadores del estilo realista tradicional, como John Galsworthy (1867-1933), con la serie novelística La saga de los Forsyte. Pero George Meredith (1828-1909) se concentra ya en el análisis de la psicología amorosa individual en sus novelas.
Más interesante es Thomas Hardy (1840-1928), que también fue poeta. En sus novelas (Tess, la de los Ubervilles, 1891, o Judas el oscuro, 1895), de tono radicalmente pesimista, las desgracias sentimentales y sociales se abaten sobre los protagonistas.
Henry James (1843-1916) fue un rico americano que vivió muchos años en Europa. Sus largas novelas, como Retrato de una dama (1881) o Las alas de la paloma (1902), se centran en las clases altas y profundizan en las diferencias entre la mentalidad americana y la europea, analizando la conciencia de los personajes.
También destaca por sus novelas cortas, como Otra vuelta de tuerca (1898), estremecedora historia de fantasmas, o La lección del maestro, sobre su otro tema preferido: la creación artística.
Otros escritores norteamericanos son Edith Wharton (1862-1937), discípula de James en Ethan Frome (1905) y La edad de la inocencia (1920), y Theodore Dreiser (1871-1935), que ambienta sus trágicas novelas (Una tragedia americana, 1926) en el mundo de los negocios.La novela de aventuras y de género
La aventura exótica y la imaginación, que agrupa a una serie de excelentes narradores, supuso otra alternativa al realismo.
- Robert L. Stevenson, escritor dotado de un gran estilo, demuestra su notable capacidad fabuladora en sus novelas de aventuras (La isla del tesoro, 1883; La flecha negra, 1888; El señor de Ballantrae, 1889). Es autor de numerosos cuentos y del relato de miedo El extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde (1886), análisis del bien y del mal a través de un caso de doble personalidad.
- Joseph Conrad (1857-1924) fue un exiliado polaco que adoptó el inglés como lengua de su tardía obra literaria. Su larga experiencia marinera se refleja en sus novelas de viajes (Lord Jim, 1900; El corazón de las tinieblas, 1902; Nostromo, 1904) con personajes de destino trágico. Otras novelas, igualmente pesimistas, se centran en el terrorismo, como El agente secreto (1907).
- Ruyard Kipling (1865-1936), poeta, narrador y Premio Nobel en 1907, fue cantor oficial del imperialismo británico, aunque no sin crítica. En su India natal se ambientan sus mejores novelas, El libro de la selva (1894) y Kim (1901). También destacan sus cuentos.
- En un segundo plano quedan A. Conan Doyle (1859-1930), creador del inmortal detective Sherlock Holmes y autor de emocionantes novelas de aventuras (El mundo perdido), y Herbert G.Wells (1886-1946), cuyas novelas de ciencia-ficción (La máquina del tiempo, 1895; El hombre invisible, 1897; La guerra de los mundos, 1898) revelan las preocupaciones sociales del autor.
Arthur Conan Doyle. BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.
El esteticismo: Oscar Wilde
El afán por la búsqueda de la belleza perfecta, tan importante en la poesía francesa coetánea (ver t70), también existe en la literatura inglesa de finales de siglo. Su difusor fue Walter Pater (1839-1894), teórico del «arte por el arte», concepto que refleja alegóricamente en su novela histórica Mario el epicúreo (1885).
El mayor representante del esteticismo fue Oscar Wilde, ideal que aplicó también a su vida de dandy y snob provocador de una sociedad que primero le admiraría para repudiarlo más tarde.
Obtuvo un gran éxito con piezas teatrales de enredada trama, llena de ingenio y paradojas que no ocultan la crítica social, como El abanico de lady Windermere (1892) o La importancia de llamarse Ernesto (1895). Salomé (1894), más decadente, fue prohibida.
Como narrador, escribió hermosos cuentos para niños y la novela El retrato de Dorian Gray (1891), historia de un libertino eternamente bello y joven, cuya maldad se transfiere a un cuadro que se afea progresivamente. En la cárcel escribió su emotiva carta De profundis y el poema Balada de la Cárcel de Reading.Sherlock Holmes
Sherlock Holmes, el más famoso detective de la historia, resuelve con impecable lógica científica y agudeza psicológica los más intrincados casos, narrados por su inseparable doctor Watson en Estudio en escarlata (1887), El perro de los Baskerville (1902), Las aventuras de Sherlock Holmes (1903), etc. Su autor, Conan Doyle, eclipsado por la fama de su personaje, intentó «matarlo», pero el público no se lo consintió.
Robert L. Stevenson
El escocés Robert L. Stevenson (1850-1894) tuvo una juventud rebelde y viajó por todo el mundo por afán de aventura y en busca de remedio a su tuberculosis. Casado con una norteamericana divorciada y con hijos, se refugió con su familia en una isla de los mares del Sur. Los nativos, a los que defendió a menudo contra los abusos de los blancos, le llamaban Tusitala, «el narrador de historias».
Portada de una edición de 1889 de La isla del tesoro de Stevenson, historia de la maduración del niño Jim Hawkins a través de la arriesgada búsqueda del tesoro de unos piratas. Personaje inolvidable por su ambigüedad es Long John Silver, terrible y despiadado bucanero, por el que Jim no puede evitar sentir amistad.
BIBLIOTECA NACIONAL, MADRID.
Oscar Wilde
El irlandés Oscar Wilde(1854-1900) estudió en Oxford.Tras sus éxitos literarios se convirtió en el ídolo de los salones mundanos por su brillante ingenio y viajó por el mundo dando conferencias. En 1895, un escandaloso proceso por homosexualidad le supuso dos años de cárcel, y a la salida, arruinado y abandonado por todos, se refugió en Francia, donde murió.
