LITERATURA

Poesía europea del siglo XX (I)

La herencia del simbolismo francés de la segunda mitad del XIX (ver t70) fructifica inmediatamente alimentando la gran poesía europea que abre el nuevo siglo. El paso sucesivo será la gran revolución vanguardista (ver t34), que consuma la ruptura con la poesía tradicional y abre insospechados caminos para el futuro.
  • El verso libre reemplaza a las formas métricas clásicas, aunque éstas puedan utilizarse de vez en cuando.
  • Se sustitye de la rima por el ritmo interior del poema, es decir, los efectos musicales alcanzados con la construcción de las frases.
  • Se da mayor importancia a los aspectos visuales del poema: mayúsculas, espacios en blanco, disposición de los versos imitando dibujos.
  • El símbolo y la metáfora se convierten en recursos fundamentales.

El objetivo será lograr un universo poético de belleza y armonía, pero la poesía se convierte también en un instrumento para conocer el lado oculto y misterioso del mundo real.

La poesía de principios de siglo

Perviven naturalmente el esteticismo y decadentismo del siglo anterior, por ejemplo, con el italiano Gabrielle d’Annunzio (1863- 1938), pero son más interesantes otras tendencias.

  • En Francia los discípulos de Mallarmé desarrollan la poesía pura, que busca llegar hasta la esencia de las cosas, despojándolas de su apariencia. El más importante es Paul Valéry (1871-1945), autor de La joven Parca (1917) y El cementerio marino (1922). Da gran importancia a la exactitud y a la precisión de la palabra.

    También busca este clasicismo moderno la poesía cristiana de Paul Claudel (1868- 1955) y de Charles Péguy (1873-1914).

El francés Paul Valéry cultivó una poesía intelectual, pero también sensible, sensual y de enorme musicalidad, que tendrá gran influencia en la literatura posterior, por ejemplo, en la generación del 27 (ver t36).

  • En Alemania, la superación del realismo es obra del Jugendstil, un esteticismo simbolista e impresionista capitaneado por Stefan George (1868-1933). El gran poeta alemán de la época es Rainer Maria Rilke (1875-1926), autor de Libro de horas y Elegías de Duino, de gran riqueza metafórica en su búsqueda de la precisión.
  • La poesía inglesa pasa del realismo de Thomas Hardy (1840-1928) al irlandés William B.Yeats, autor de poemas patrióticos y de un enigmático misticismo, con un lenguaje directo y simbólico a la vez.
  • El griego Constantin Cavafis (1863-1933), centra sus refinados poemas en dos temas: la angustia personal de su condición homosexual y del paso del tiempo, y la recreación de la Antigüedad.

El surrealismo en Francia

El precursor de las vanguardias literarias y artísticas de comienzo del siglo XX es Guillaume Apollinaire (1880-1918) con sus libertades formales y sus «ideogramas líricos », que reunirá en Caligramas (1918).

El movimiento más importante será el surrealismo, fusión entre el dadaísmo de Tzara y el mundo del inconsciente y los sueños de Freud. Su fundador y principal dirigente fue André Breton (1896-1966), autor del Manifiesto de 1924.

El nuevo lenguaje poético cultiva la escritura automática y el juego del «cadáver exquisito», en el que cada palabra del verso es escrita por una persona distinta, con chocantes resultados.

La conflictiva evolución del grupo, con peleas y rupturas, que acaba con la polémica de su acercamiento al comunismo, está representada por Louis Aragon (1897-1982). El tercer gran lírico, Paul Éluard (1895-1952), poeta del amor que combina romanticismo y vanguardia.

Aislado queda Saint-John Perse (1887-1975), clasicista, refinado y hermético autor de Anábasis (1924).

La vanguardia en otros países

Un temprano vanguardista es el italiano Filippo T. Marinetti (1876-1944), autor del Manifiesto futurista (1909) y defensor de un estilo onomatopéyico, de la sintaxis libre y anticlásica.

El ruso Vladimir Maiakovski (1893-1930), renovador poeta, cartelista y dramaturgo, muerto por suicidio, unió compromiso y vanguardia. Fue un activo propagandista de la revolución soviética y el principal animador del futurismo en su país.

El portugués Fernando Pessoa (1888-1935) es una de las grandes figuras del siglo. Obsesionado por el problema de la identidad, creó los heterónimos, un grupo de poetas ficticios, cada uno con su propio estilo y personalidad, y todos de extraordinario valor.

El expresionismo alemán se manifiesta en poesía con Georg Trakl (1887-1912) y, sobre todo, con Gottfried Benn (1886-1956), que pasa de su pesimismo inicial a un realismo irónico y metafísico.

Un poema surrealista

« Bajo palabra

Hay llamas

Más vistosas que las manos que hacen rodar las pesadillas

Sobre la memoria

Se llega al sol por encantamiento

El amor tiene un acentuado sabor a vidrio

Es el coral que surge del mar

Es el perfume desaparecido que vuelve al bosque

Es la trasparencia que paga su deuda

Es siempre esa cabeza

De labios deliciosamente entreabiertos

De este lado del muro

Y del otro lado quizás en punta de una pica »

A. Breton, R. Char y P. Eluard.

 

William Yeats

El irlandés William B.Yeats (1865-1939), premio Nobel en 1923, es uno de los mayores poetas en lengua inglesa del siglo XX. Mostró toda su vida interés hacia los estudios teosóficos y las antiguas tradiciones célticas de su tierra. Fundó el Abbey Theatre y fue un activo dramaturgo, apoyando la causa de la independencia irlandesa.

 

Poetas americanos anteriores a 1945

Edgar Lee Masters (1869- 1950) escribió Antología de Spoon River, conjunto de epitafios poéticos en los que traza con lenguaje sencillo una radiografía de la América profunda. Ezra Pound
(1885-1972), que vivió sobre todo en Europa, fue un gran animador cultural de las vanguardias. Como poeta, pasa del uso artístico de la lengua coloquial al hermetismo erudito de los Cantos pisanos (1949), con elementos orientales y simbolistas. Otros autores destacables son el poeta puro W. Stevens (1879-1955) y el vanguardista E. E. Cummings (1894-1962).