LITERATURA

El teatro del absurdo y el teatro de la crueldad

La renovación del género dramático continúa con renovado vigor tras 1945. Es más, la última guerra, que se viene a añadir a la ya catastrófica historia del siglo XX, estimula la búsqueda de nuevas formas teatrales que puedan expresar todas las sensaciones de la angustia y la desesperación de los europeos a mediados de siglo.

Teatro existencialista

El existencialismo (ver t75) es la respuesta inmediata al sentimiento de vivir en un mundo sin sentido, y la consiguiente angustia, que se experimenta tras la Segunda Guerra Mundial. Sus desoladoras conclusiones son que cualquier acción humana es absurda e inútil, incluidos el sacrificio y el sufrimiento.

  • Jean-Paul Sartre (1905-1980), filósofo y novelista, escribió también numerosas obras teatrales:

    A puerta cerrada (1945): tres personajes que se odian están condenados a atormentarse mutuamente para descubrir que el infierno es precisamente, la convivencia con los demás.

    Las manos sucias (1947): plantea el dilema moral del fin y los medios en un partido político de izquierdas.
  • El novelista y ensayista Albert Camus (1913-1960) cultivó asimismo el género dramático:

    Calígula (1938): el emperador romano, tras su aparente locura es consciente del absurdo de la existencia, pero los demás prefieren vivir engañados y le matan.

    Los justos (1950): unos terroristas rusos debaten la licitud de los medios inhumanos aunque sea para una buena causa.

Teatro del absurdo

Los existencialistas expresan el absurdo de la vida mediante un estilo dramático tradicional y un lenguaje lógico. El siguiente paso será extender el absurdo a la forma, haciendo absurdos los diálogos, el escenario, el vestuario, etc. La propia acción se basará en situaciones sin explicación y preguntas que quedan sin respuesta.

Los dos grandes dramaturgos de esta tendencia son dos extranjeros que escriben en francés:

  • Samuel Beckett (1906-1989), irlandés, es autor de Esperando a Godot (1953), en la que dos protagonistas, dialogando sin sentido, esperan inútilmente a otro, del que nada se sabe. En otras obras los personajes aparecen metidos en cubos de basura (Final de partida, 1957) o enterrados en la arena (¡Oh, qué días más hermosos!, 1961).

Samuel Becket, hacia 1965.

  • Eugène Ionesco (1912- 1994), rumano, se hizo famoso con La cantante calva (1950), disparatada farsa en la que se destroza el lenguaje, convertido en instrumento de incomunicación.

    En Las sillas (1951) estos muebles se van acumulando en escena en torno a una pareja de viejos sin saber por qué. En Rinoceronte (1958), los hombres se van transformando en estos animales como símbolo de la deshumanización de las sociedades urbanas modernas.

 

Eugène Ionesco creó un teatro en que lo cómico del lenguaje y de las situaciones iba acompañado por lo trágico de la existencia de personajes disminuidos o tarados.

Teatro de la crueldad

El francés Antonin Artaud (1896-1948) estuvo activo antes de la guerra, cuando colaboró con los surrealistas y estrenó su obra Les Cenci (1935). Su importancia para la historia del teatro reside en su texto teórico El teatro y su doble (1938), que sólo alcanzó éxito y difusión a partir los años sesenta, cuando se convierte en referencia fundamental para las corrientes vanguardistas.

El teatro de la crueldad pretende que el espectador sea consciente de la violencia que domina las fuerzas naturales y su propio interior. Para ello, propone un teatro basado en el gesto, la danza y el movimiento, y no en la palabra o en la acción. Basándose en lo irracional y mágico, busca el trance del espectador, cuyo inconsciente quiere liberar sumergiéndolo en chocantes imágenes físicas. Se inspira en el teatro ritual oriental.

Con estas teorías, el texto pierde casi todo su valor y la figura clave del montaje y la representación no será ya el dramaturgo, sino el director escénico.

Teatro total

Como consecuencia de estas teorías empiezan a surgir grupos independientes que aspiran al «teatro total», mediante montajes colectivos en los que el texto es a veces mero pretexto.

El teatro se mezcla con otras formas de espectáculo (canto, baile, cine, música, etc.). Se ensayan escenarios diferentes a los tradicionales, para promover la participación del público en la representación. La luz, el vestuario, la escenografía se vuelven elementos fundamentales con enorme carga significativa.

Genet, entre existencialista y absurdo

Jean Genet (1910-1986) fue un autor lanzado por Sartre y se le asocia por sus novelas con el existencialismo. Su teatro presenta, sin embargo, un estilo violento, escandaloso y provocador, próximo a Artaud y al teatro del absurdo. Las criadas (1947), su mejor obra, se basa en un hecho real, el asesinato de una rica señora por parte de dos criadas.

 

Teatro independiente

Herederos de los teatros libres de principios de siglo, pero más radicales, los grupos de teatro independiente que aparecen sobre todo en Estados Unidos a partir de los sesenta realizan sus espectáculos fuera de los circuitos habituales, con una intención crítica hacia la cultura oficial y tradicional y buscando la participación activa del público. Los más destacados son Bread and Puppet de P. Schumann, Firehouse Theater de S. Walter, Open Theater de J. Chaikin, etc.

 

El Living Theather

Es el más antiguo grupo de teatro undergroud, fundado en 1946 por J. Beck y J. Malina, que sirve de modelo al resto. El teatro se concibe casi como una forma de vida y los actores viven en comuna. Sus espectáculos colectivos dejan mucho espacio a la improvisación y se representan en lugares insólitos (garajes, naves industriales) o en la calle, en happenings que persiguen sobre todo la respuesta inmediata del público. Algunos montajes famosos son Frankenstein, Paraíso ahora y El legado de Caín.