Poesía hispanoamericana del siglo XX (I). Vanguardismo
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Del posmodernismo a las vanguardias
El agotamiento de la vertiente formalista y evasiva del modernismo, muy clara tras la muerte de Rubén Darío (1916), se resume en los versos del mexicano Enrique González Martínez (1871-1952):
«Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje (...) él pasea su gracia no más, pero no siente el alma de las cosas ni la voz del paisaje.»
Predomina un ansia de autenticidad que lleva a los poetas a describir la realidad cotidiana y a refugiarse en el intimismo. Esto se aprecia claramente en las grandes poetisas ya vistas en el t84.
Junto a ellas hay que situar el tono sencillo del argentino Baldomero Fernández Moreno (1886-1950), el erotismo e intimismo irónico del mexicano Ramón López Velarde (1888-1921) y el alucinado sentimentalismo del colombiano Porfirio Barba Jacob (1880-1942).
En los años veinte se deja notar el influjo vanguardista, con su ruptura del realismo tradicional y su búsqueda de nuevas formas. El mexicano Juan José Tablada (1871-1945) experimenta con poemas ideográficos, al estilo de los caligramas (ver t78) o los haikus japoneses (ver t54). Otro mexicano, Manuel Maplés Arce (1898-1981), encabeza el estridentismo. En Uruguay surge el criollismo, impulsado por la tendencia a valorar lo autóctono de la nueva estética.
Especial relevancia adquieren las corrientes de vanguardia en Argentina con revistas como Proa o Martín Fierro. Oliverio Girondo (1861-1897) describe con audaces metáforas la realidad urbana en Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922). El surrealismo es cultivado por A. Pellegrini (1903-1973) y E. Molina (1910).
Autorretrato en la frontera de México y Estados Unidos, Frida Kahlo, 1932.
Vallejo, el poeta del dolor
El peruano César Vallejo (1892-1938), de familia mestiza, se licenció en letras. Encarcelado por razones políticas, se trasladó a París, donde vivió muy pobremente y casi olvidado hasta su muerte. Antes, combatió por la República en la Guerra Civil española.
Escribió una novela de tema social, Tungsteno (1931), pero destaca por su importantísima obra poética:
- Los heraldos negros (1919) conserva ecos del modernismo, pero muchos de sus poemas, centrados en el sufrimiento y la angustia, presentan ya una métrica irregular un tono coloquial.
- Trilce (1922): audazmente vanguardista, sus innovaciones formales sirven para expresar un hondo desarraigo existencial.
- Poemas humanos (1929): recopilación póstuma de poesía social que incluye España, aparta de mí este cáliz, poemas de la Guerra Civil.
Huidobro y el creacionismo
El chileno Vicente Huidobro (1893-1948) es el máximo representante del vanguardismo poético hispanoamericano, aunque cultivó también la novela y el teatro. Conoció en París a los principales vanguardistas y estuvo también en España, donde influyó en J. Larrea y Gerardo Diego (ver t34 y 36).
El creacionismo, divulgado en 1914 con el manifiesto Non serviam, niega que el arte deba imitar a la naturaleza y sostiene que ha de crear nuevas realidades a través de la palabra, suprimiendo lo anecdótico y basándose en la metáfora.
Su obra fundamental es Altazor (1931), un largo poema en siete cantos con continuas visiones filosóficas, teológicas y literarias. Lo más destacado son sus sugerentes imágenes oscuras e ilógicas y la constante tarea de destrucción lingüística.
Vicente Huidobro residió largas temporadas en París y gran parte de su obra está escrita en francés.
La poesía de Borges
El argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) es una de las más destacadas figuras literarias mundiales del siglo XX. Aparte de una obra narrativa muy importante (ver t88) cultivó la poesía en dos etapas separadas por treinta años.
Durante su permanencia en España, entre 1918 y 1921, el joven Borges se adhirió al ultraísmo (ver t34), que difundió en Argentina a su regreso. Con el deseo de lograr una expresión pura, la fuerza poética se cifra en la metáfora, en libros como Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929).
En su vejez retomaría la poesía, ya con un estilo sencillo y culto muy distinto, para indagar en los misterios del hombre y en general en los mismos temas de su narrativa. Hay que destacar El hacedor (1960), El oro de los tigres (1972) y Los conjurados (1985).El grupo Contemporáneos
En torno a la revista Contemporáneos (1928-32) se reunió un importante grupo de poetas vanguardistas mexicanos: C. Pellicer
(1899-1977), poeta sensual y colorista (Piedra de sacrificio, 1924); J. Gorostiza
(1901-1973) es autor del importante poema filosófico Muerte sin fin (1939); X.Villaurrutia
(1903-1950) es también un poeta intelectual (Nocturnos, 1933); S. Novo (1904-1974) se caracteriza por su tono irónico (XX poemas, 1925).
Dos estilos líricos
«Arte poética
Por qué cantáis la rosa, ¡oh, poetas!,
hacedla florecer en el poema.
Sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el sol.
El poeta es un pequeño Dios.»
Vicente Huidobro
«Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París –y no me corro.
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.»
César VallejoJorge Luis Borges
Jorge Luis Borges (1899- 1986), nacido en Buenos Aires, pasó su infancia y juventud en varios países europeos, incluida España. Lector voraz desde niño, dominó varios idiomas y adquirió casi de manera autodidacta una amplísima cultura. Fue director de la Biblioteca Nacional argentina, cargo que perdió por su oposición al peronismo. Gracias a su tardío éxito pasó sus últimos años, aquejado por la ceguera, viajando por todo el mundo.
