Narrativa hispanoamericana del siglo XX (1ª generación)
Dos tendencias a principios de siglo
Del modernismo nace una corriente de relato breve de tema fantástico, que cultivó el propio Rubén Darío. Sus principales continuadores son el poeta argentino Leopoldo Lugones (ver t84) con relatos de temática misteriosa y mítica, y el uruguayo Horacio Quiroga (1878-1937) con truculentos cuentos ambientados en la selva.
La otra tendencia, más desarrollada, será la novela realista y naturalista de tema autóctono, que aparece con notable retraso respecto a Europa. Presenta varias modalidades:
- Novela de la revolución mexicana: la más importante es Los de abajo (1915), de Mariano Azuela (1872-1952), que muestra escépticamente la guerra con toda su crudeza.
- Novela indigenista: denuncia la opresión de los indios, como en El mundo es ancho y ajeno (1941), de Ciro Alegría (1909-1967), que cuenta la destrucción de una comunidad indígena por intereses económicos.
- Novela de la tierra: con el tema de fondo del conflicto entre civilización y barbarie (ver t65) se narra la fuerza destructora de la selva (La vorágine, 1924, del colombiano José Eustasio Rivera, 1888-1928), el caciquismo latifundista (Doña Bárbara, 1929, del venezolano Rómulo Gallegos, 1884-1968) y la vida de los gauchos (Don Segundo Sombra, 1926, del argentino Ricardo Güiraldes, 1886-1927).
La renovación narrativa de 1940-1960
En la década de los cuarenta, Hispanoamérica se beneficia económicamente de la guerra europea y experimenta un crecimiento urbano. La vida cultural se enriquece además con la llegada de numerosos intelectuales españoles republicanos o europeos exiliados.
Comienza entonces la superación del realismo narrativo. Los rasgos innovadores serán la incorporación de la temática urbana, el uso de nuevas técnicas estructurales y el realismo mágico.
El realismo mágico consiste en una representación compleja del mundo, que admite al mismo nivel lo racional, lo onírico y lo fantástico. Se plantea como única posibilidad de tratar la realidad suramericana, muy distinta a la europea por la pervivencia de lo mágico o maravilloso, y por la fuerza telúrica de la naturaleza.
Ruinas de Machu Picchu.
Los cuentos de Borges
Jorge Luis Borges (1899-1986), cuya biografía y obra poética se han tratado en el t85, es autor de excelentes ensayos muy cuidados literariamente (Historia de la eternidad, 1936; Otras inquisiciones, 1952), pero destaca ante todo por sus cuentos (Ficciones,1944; El aleph, 1949 y El libro de arena, 1975).
Su estilo, aparentemente distanciado pero muy emotivo, se caracteriza por la concisión y por la ironía, así como por su carga cultural (auténtica o ficticia). Su compleja temática de carácter filosófico y existencial, presenta varios submotivos:
- Carácter ilusorio de la realidad, que se confunde con la ficción.
- Misterio de la identidad: el doble, el sueño, la reencarnación.
- Mundo como laberinto indescifrable.
- Concepción circular del tiempo.
El escritor argentino Jorge Luis Borges, ensayista, narrador, poeta, hombre de extraordinaria cultura, es sin duda una de las más destacadas figuras literarias mundiales del siglo XX.
Asturias y Carpentier
- Miguel Ángel Asturias dedica su novela más importante, El señor presidente (1946), a la figura del dictador, tema muy habitual en la narrativa hispanoamericana, pero situándolo en una atmósfera de pesadilla, donde se mezclan lo absurdo y lo grotesco.
Su labor de estudioso de la cultura maya se refleja en Leyendas de Guatemala (1930) y Hombres de maíz (1949). En su «trilogía bananera» (en la que destaca El Papa verde, 1954) se denuncia la injerencia norteamericana en Centroamérica.
- Alejo Carpentier fue el primer teórico del realismo mágico en un prólogo escrito para El reino de este mundo (1949), historia de un levantamiento de esclavos en Haití en el siglo XVIII. En la misma época se ambienta El siglo de las luces (1962). Ambas novelas trazan un grotesco retrato de la fusión entre los ideales ilustrados y revolucionarios y la cultura africana de las Antillas.
Con parecido estilo barroco se relata en Los pasos perdidos (1953) un viaje a través de la selva que acaba atrapando a sus protagonistas. Otras novelas del autor son Ecué- Yamba-O (1933), descripción vanguardista del mundo negro cubano, El acoso (1956), novela breve de compleja estructura acerca de un traidor, y El recurso del método (1974), centrada en una dictadura.
La novela indigenista
La novela indigenista es una corriente narrativa que, aunque con numerosos y notables precedentes, surgió a finales del siglo XIX y se prolongó a lo largo de todo el siglo XX. En ella se comienza por exaltar las características del indio a partir de una perspectiva exótica, identificada como indianismo. Por otro lado, existe otra corriente posterior, llamada indigenismo, que denuncia las injusticias que sufren los diferentes grupos indígenas, su explotación y la pérdida de sus tierras. Una de las grandes obras indigenistas es El mundo es ancho y ajeno del peruano Ciro Alegría (1909-1967).
La difícil realidad suramericana
La narrativa hispanoamericana testimonia la compleja situación del subcontinente: una naturaleza espectacular, salvaje y grandiosa; estados débiles, sometidos a la colonización económica extranjera, que oscilan entre la dictadura y la revolución; sociedades muy inestables, con enormes desigualdades entre la rica oligarquía y las masas pobres; un mestizaje constitutivo de la población y de la cultura, no sólo por la sangre india y negra sino también por la variopinta emigración europea.
Otros novelistas
El venezolano Arturo Uslar Pietri (1906) es autor de la novela histórica Las lanzas coloradas (1931). El mexicano Agustín Yáñez (1904-1980) describe con realismo crítico el caciquismo rural en La tierra pródiga (1960). El peruano José María Arguedas
(1911-1969) es autor de la autobiográfica Los ríos profundos (1958).
Narradores argentinos
Roberto Arlt (1900-1942) descarga su feroz anarquismo en su novela semipicaresca El juguete rabioso (1926) o en los paranoicos personajes de Los siete locos (1929). Leopoldo Marechal (1900-1970) ofrece una visión vanguardista de la capital de su país en Adán Buenosayres (1948). Eduardo Mallea (1903-1982) se centra en la problemática existencial contemporánea en Todo verdor perecerá (1945).
Vidas paralelas
Las biografías del guatemalteco M.A.Asturias (1899- 1974), estudioso de las culturas precolombinas y premio Nobel en 1967, y del cubano A. Carpentier (1904-1980), musicólogo y periodista, presentan notables rasgos en común. Ambos han residido fuera de sus países, exiliados por oponerse a sus respectivos gobiernos dictatoriales, o como diplomáticos. En Francia entraron en contacto con el movimiento surrealista.
