El «boom» de la narrativa hispanoamericana (I)
El triunfo de un nuevo realismo
Muchos de los nuevos narradores se establecieron en Europa, donde en los años sesenta se afirmaba que la novela era un género muerto, tras el agotamiento del realismo social. Un grupo de editores españoles decide lanzar, en cambio, a los jóvenes novelistas hispanoamericanos. El éxito es total y el público descubre unas excelentes novelas, muy complejas en fondo y forma, pero que además recuperan el placer de contar y escuchar historias.
Las nuevas novelas tienen en común el deseo de profundizar en la realidad, considerada más compleja que su mera apariencia, y en la que se integran lo irracional, lo fantástico y lo simbólico.
Esta enrevesada realidad se expresará con técnicas narrativas complejas, heredadas de las vanguardias: puntos de vista múltiples, juegos temporales, experimentación lingüística, mezclas genéricas.Cultivadores del realismo mágico
- Juan Rulfo (1918-1986), mexicano, se convierte en uno de los maestros del nuevo estilo con sus cuentos (El llano en llamas, 1953) y sobre todo con la novela Pedro Páramo (1955), que narra con juegos espacio-temporales constantes el viaje de un hombre al pueblo de su padre, cuya historia reconstruirá dialogando con vivos y muertos.
- El uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994) describe unas vidas frustradas y amargadas en la ficticia ciudad de Santa María. Esta visión pesimista con raíz en el existencialismo se refleja en sus cuentos y novelas (El astillero, 1961; Juntacadáveres, 1964), en las que la ocultación de datos crea un intenso efecto de suspense.
- Augusto Roa Bastos (1918), paraguayo, ha vivido mucho tiempo exiliado. Su principal novela es Yo el supremo (1974), centrada en un dictador hispanoamericano. Otras obras suyas son Hijo de hombre (1960) y Vigilia del almirante (1992).
El escritor brasileño Jorge Amado.
El europeísmo argentino
La cultura argentina, a la sombra de la gran figura de Borges, se caracteriza por sus raíces europeas y su carácter intelectual.
- Ernesto Sábato ha alcanzado un gran prestigio pese a la brevedad de su obra, de hondas preocupaciones filosóficas y existenciales. El túnel (1948) trata de un hombre que recurre al crimen como única salida a su radical incomunicación con los demás.
Sobre héroes y tumbas (1961), novela de compleja estructura que une pasado y presente, narra una terrible historia de amor y soledad que revela la maldad del mundo contemporáneo. Destaca el alucinante y largo episodio Informe sobre ciegos, kafkiano y surrealista.
Ha escrito también Abaddón el exterminador (1974), de parecida complejidad, y varios ensayos (El escritor y sus fantasmas, 1963). - Manuel Mújica Láinez (1910-1984) cultivó la novela histórica, obsesionado por la idea del tiempo y la decadencia. Bomarzo (1962) recrea minuciosamente las intrigas del Renacimiento italiano; El unicornio (1965) se ambienta en una Edad Media fantástica.
- Adolfo Bioy Casares (1914-1999), amigo y colaborador de Borges, muestra predilección por lo fantástico en sus cuentos y novelas (La invención de Morel, 1940; Diario de la guerra del cerdo, 1952).
Ernesto Sábato (1911) estudió física en París, donde conoció el surrealismo.Tras una crisis existencial, abandonó la ciencia para dedicarse a la literatura. Su prestigio moral e intelectual le llevó a presidir la comisión que investigó los crímenes de la dictadura militar argentina.
El realismo fantástico de Cortázar
El argentino Julio Cortázar (1914-1984) vivió la mayor parte de su vida en París, aunque siguió los problemas políticos y sociales de Hispanoamérica y defendió las revoluciones cubana y sandinista.
Sus novelas se caracterizan por su radical experimentalismo formal y por su análisis del hombre contemporáneo, con sus preocupaciones existenciales y sociopolíticas. Lo fantástico domina en Los premios (1960), mientras que Libro de Manuel (1974) es una crítica a las dictaduras con técnica de collage.
Su principal novela, Rayuela (1963), es una obra clave de la literatura hispanoamericana. Su estructura en secuencias sueltas permite distintas lecturas y, por tanto, diversas interpretaciones. Con ello pretende expresar mejor los temas del caos y el azar de nuestra vida y de la relación entre el artista y lo creado.
Quizá lo mejor de su obra sean sus cuentos (Bestiario, 1951; Final de juego, 1956; Todos los fuegos el fuego, 1966) en los que, con un estilo ambiguo, irónico y tierno a la vez, lo fantástico y lo absurdo surgen en medio de lo cotidiano.También ha escrito libros misceláneos (Historias de cronopios y de famas, 1962; La vuelta al día en ochenta mundos, 1967), de un peculiar e incisivo humorismo.Novela brasileña del siglo XX
El vanguardista Mario de Andrade (1893-1945) es autor de Macunaíma (1928) novela surrealista y legendaria. Joâo Guimarâes Rosak (1908-1967) utiliza técnicas vanguardistas y realismo mágico para describir el espacio mítico del desierto en Gran sertón: veredas (1956). Jorge Amadok (1912) combina la narrativa de crítica social (Capitanes de arena, 1937) con novelas poéticas y fantásticas (Gabriela, clavo y canela, 1958; Tieta do Agreste, 1977). Más joven es Clarice Lispector (1925-1977).
José Lezama Lima
El cubano José Lezama Lima (1912-1977) refleja su poesía densa y hermética (ver t85) en su «novela total» Paradiso (1966). Influido por Proust, describe el itinerario espiritual de su protagonista, en busca de su infancia perdida, con un estilo barroco de gran imaginación y abundante uso de metafóras.
Algunos cuentos de Cortázar
Casa tomada narra cómo las habitaciones de una casa van siendo misteriosamente ocupadas hasta expulsar a sus dueños. En La noche boca arriba el protagonista vive una doble vida, entre sueño y realidad, en nuestros días y como guerrero azteca a punto de ser sacrificado. En Continuidad de los parques el lector de una novela policiaca se ve involucrado en el crimen que se relata.
