LITERATURA

El «boom» de la narrativa hispanoamericana (II)

Algunos de los más jóvenes protagonistas de la eclosión narrativa hispanoamericana han obtenido grandes reconocimientos, como Gabriel García Márquez, premio Nobel en 1982, o Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, ambos ganadores del premio Cervantes. Otros novelistas más recientes demuestran la vitalidad de las letras del continente sudamericano.

Fuentes, el cronista de México

El mexicano Carlos Fuentes (1928) ha residido en varios países del mundo como diplomático. Las constantes de su extensa obra son:

  • Gran inventiva verbal e incansable experimentación narrativa.
  • Análisis de la problemática social y política de su país, con especial atención a las consecuencias de la revolución mexicana.

Su primera novela (La región más transparente, 1958) llamó la atención por su audacia experimental y su ambicioso fresco social de la ciudad de México. Otros títulos destacables son Cambio de piel (1967) y La cabeza de la hidra (1975).

La muerte de Artemio Cruz (1962), su obra maestra, supuso su consagración. A través de los recuerdos de un dirigente político corrupto que agoniza, se reconstruye la historia mexicana desde la revolución. La novela se estructura mediante tres distintos narradores y con abundantes saltos espacio-temporales.

El Macondo de García Márquez

El colombiano Gabriel García Márquez (1928) es el más famoso y leído de los grandes narradores hispanoamericanos. Su infancia en la costa caribeña le proporcionó temas e historias para crear el imaginario Macondo. Como otros escenarios míticos de la narrativa hispanoamericana, simboliza la conflictiva realidad de todo el continente y del ser humano en general.

Allí ambientará sus primeras obras (El coronel no tiene quien le escriba, 1961; La mala hora, 1962), de desbordante imaginación.

Su gran éxito es Cien años de soledad (1967), novela emblemática del boom hispanoamericano. Narra la historia de siete generaciones de una familia perseguida por un destino fatal que resume simbólicamente la evolución sociopolítica del subcontinente. Obra maestra del realismo mágico, lo fantástico y lo insólito se mezclan con lo cotidiano, gracias al don de narrar del autor.

 

En la obra de Gabriel García Márquez el periodismo y la literatura, sus dos oficios, se han entrecruzado muchas veces, como en el apasionante reportaje Relato de un náufrago (1955) o en uno de sus últimos libros, Noticia de un secuestro (1996).

De parecido estilo será El otoño del patriarca (1975), sobre un dictador. Sus siguientes obras (Crónica de una muerte anunciada, 1981; El amor en los tiempos del cólera, 1985) con la misma cuidada estructura y calidad literaria, se alejan ya del realismo mágico.

Mario Vargas Llosa

El escritor peruano es otra de las grandes figuras de la narrativa hispanoamericana por su incansable indagación en las técnicas narrativas y por la complejidad de sus mundos novelescos.

Su primera obra, La ciudad y los perros (1962), que encabezó el boom, expresa, a través de la denuncia del machismo y violencia de un colegio militar limeño, una crítica a la sociedad peruana. La casa verde (1966) entremezcla tres historias, ambientadas en tres lugares distintos de la selva, que confluyen en un prostíbulo.

Conversación en la Catedral (1970) es su obra más ambiciosa y lograda. Su compleja estructura, con constantes saltos temporales y cambios de punto de vista, se articula en cuatro historias. Ofrece un desolador fresco de la sociedad peruana bajo una dictadura.

Otras novelas interesantes son la humorística Pantaleón y las visitadoras (1973), la autobiográfica La tía Julia y el escribidor (1977) y la monumental La guerra del fin del mundo (1981), sobre una utópica rebelión campesina en Brasil. Ha escrito también cuentos, una excepcional novela corta (Los cachorros, 1967) y teatro.

Mario Vargas Llosa.

Últimas tendencias

Se caracterizan por su experimentalismo el mexicano Fernando del Paso (1935; Palinuro de México, 1978) y dos narradores cubanos: Guillermo Cabrera Infante (1929), que sigue a Joyce en los juegos verbales de Tres tristes tigres (1967) y La Habana para un infante difunto (1979), y Severo Sarduy (1937-1993; Cobra, 1972).

Argentinos son Manuel Puig (1932-1990), explorador de la cultura popular en La traición de Rita Hayworth (1968) y El beso de la mujer araña (1974), y Osvaldo Soriano (1943-1977), crítico del peronismo en No habrá más penas y olvido (1980).

En Perú destacan Manuel Scorza (1928-1983), autor de novelas sociales sobre las luchas campesinas, y Alfredo Bryce Echenique (1939-1999), de personalísimo estilo humorístico y desencantado (La vida exagerada de Martín Romaña, 1981). El guatemalteco Augusto Monterroso (1921) es un maestro del relato corto. Últimamente se han hecho populares dos escritoras; la chilena Isabel Allende (1942; La casa de los espíritus, 1982) y la mexicana Laura Esquivel (1950; Como agua para chocolate, 1989).

Mario Benedetti

El uruguayo Mario Benedetti (1909) ha cultivado la poesía, el cuento y la novela. La tregua (1959) narra el trágico amor tardío de un jubilado. Gracias por el fuego (1965) es una denuncia de las dictaduras. El cumpleaños de Juan Ángel (1971) es una curiosa novela en verso sobre un guerrillero.

 

José Donoso

El chileno José Donoso (1925-1996), largo tiempo exiliado, retrata en sus novelas a la decadente clase dominante de su país mediante un estilo grotesco. Sus títulos principales son El lugar sin límites (1967), Casa de campo (1978) y, sobre todo, El obsceno pájaro de la noche (1970), novela rural de lenguaje surrealista.

 

Mario Vargas Llosa

El peruano Mario Vargas Llosa (1936) estuvo interno en un colegio militar limeño y cursó estudios universitarios en su país y en Europa, donde reside desde entonces. De sus posiciones izquierdistas juveniles ha evolucionado hacia el liberalismo y llegó a presentarse a las elecciones presidenciales del Perú. Colabora habitualmente en la prensa y es autor de agudos ensayos sobre literatura.