De los orígenes de la música al Renacimiento
Aunque probablemente la música es tan antigua como el hombre, existen varias teorías sobre su origen. Es posible que se utilizara por primera vez para acompañar ceremonias funerarias, a través de una voz que cantaba acompañada por un ritmo creado golpeando dos piedras aunque, entre otros, Darwin llegó a la conclusión de que la música había precedido al habla.
Las primeras manifestaciones gráficas de un instrumento aparecen hace cuatro mil años en las tumbas egipcias. Nos muestran músicos de la corte con flautas y arpas. La primera escuela de música que se conoce, es la llamada Schola Cantorum creada por orden del papa Gregorio, el Grande, en el 600 d.C. Algo más de cien años después se desarrollan en China las primeras orquestas.
En la época medieval, en la que se desarrolla la polifonía, la música se interpreta fundamentalmente en las iglesias, aunque también existe música popular, como la que ofrecen juglares y trovadores.
El Renacimiento musical destaca por la invención del contrapunto, mientras que con los llamados madrigales y los motetes, se potencia la voz humana. Los autores más destacados de esta época son Josquin des Prés, Giovanni Palestrina y el español Tomás Luis de Victoria, autor de una maravillosa Misa de difuntos. En 1480 aparece por primera vez en Europa la partitura impresa.
Surgen un gran número de formas musicales y con ellas diferentes escuelas como la flamenca, la francesa, la italiana, la inglesa, la alemana y la española.
Contrapunto
El contrapunto es una combinación de dos o más melodías tocadas a la vez. Ello significa que una melodía está contrapuesta a otra. Un ejemplo típico de contrapunto es la fuga. Una fuga está basada en la imitación. Cada voz va entrando después de la anterior con la misma melodía que la primera, rigiéndose por las leyes de la tonalidad. Se considera que Bach fue el maestro del contrapunto.
