Géneros menores
A medida que las clases populares de las ciudades fueron accediendo a los recién creados teatros, los compositores se vieron abocados a una elección: dirigir sus obras a las elites o, por el contrario, acercarse más a los gustos populares.
Esto supuso el nacimiento de dos corrientes: la seria y la satírica. Algunos compositores se decantan por seguir en la línea de la gran ópera, mientras otros optan por escribir a favor del gusto popular, lo que da lugar a la aparición de nuevas formas musicales derivadas. En Europa se desarrolla la ópera cómica, que probablemente surge de las piezas cortas y satíricas o burlescas representadas en los entreactos de la ópera más convencional.
La zarzuela
En el Estado español aparece un género propio y distinto: la zarzuela. Su duración es sensiblemente menor que la habitual en la ópera y promueve nuevas ramificaciones y modelos musicales, con un acento aún más popular. En 1867 surge el llamado género chico, un derivado de la zarzuela de menor duración -no llega a una hora-, y que se desarrolla en un sólo acto, en lugar de dos o tres como la zarzuela. Muchas veces se ha confundido con la zarzuela al considerar que este género se contrapone a la ópera. Tienen argumentos distintos, pues el género chico es costumbrista, reflejando la vida cotidiana. La música es más pegadiza, está creada para servir al texto y se basa en el folclore español: boleros, jotas, seguidillas, soleás, pasacalles, fandangos, habaneras, valses, mazurcas, polkas y el chotis.
El género chico
En sus inicios, el género chico se representaba sin música. La primera obra en la que se incorpora música es La canción de la Lola, con libreto de Ricardo de Vega, y música de Federico Chueca y Valverde. Algunos de los compositores más conocidos de este género son: Manuel Nieto, Ruperto Chapí, Federico Chueca, Fernández Caballero, Jerónimo Jiménez.
Las obras más destacadas son El santo de la Isidra, La fiesta de San Antón, La verbena de la Paloma, La canción de la Lola, Agua, azucarillos y aguardiente y La revoltosa.
La ópera bufa
Los argumentos de la ópera bufa son cómicos, sencillos, y su duración breve. En ella intervienen pocos personajes que manejan un lenguaje directo y coloquial. No hay coros ni gran aparato escénico y las melodías tienden a la sencillez. La obra más representativa es La flauta mágica, de Wolfgang Amadeus Mozart.
