HÁBITOS SALUDABLES

Higiene de los alimentos

Los alimentos perecederos necesitan ciertas condiciones de tratamiento, conservación y manipulación. Suelen deteriorarse por la acción de diferentes tipos de microorganismos (bacterias, levaduras y mohos). Aunque, en general, la ingestión de alimentos en mal estado produce trastornos leves, como la gastroenteritis, en ocasiones puede originar peligrosas enfermedades, como la salmonelosis o el botulismo.

A continuación enumeramos una serie de consejos útiles para evitar problemas relacionados con los alimentos:

  • No compres frutas o huevos dañados, ni productos cuyo envase presente algún desperfecto.
  • Al hacer la compra, coge los productos congelados al final y mételos cuanto antes en el congelador. Si el envase tiene grandes trozos de hielo en la superficie, recházalo, porque eso significa que ha estado descongelado.
  • Guarda carnes y pescados en la parte baja de la nevera, para que no contaminen alimentos ya cocinados (que deben estar tapados).
  • Conserva los alimentos frescos en recipientes herméticos o envueltos en papel de aluminio. Recuerda que no conviene que las envolturas autoadherentes estén mucho tiempo en contacto con los alimentos, sobre todo si son grasos (como el queso).
  • La temperatura ideal del frigorífico oscila entre 0 y 5 ºC. El congelador debe estar, como mínimo, a -18 ºC.
  • Coloca en la parte delantera de los muebles y del frigorífico los alimentos que van a caducar.

Al cocinar hay que mantener la higiene: es importante lavarse las manos y utilizar utensilios limpios. Se deben pelar o lavar las frutas y hortalizas, que pueden presentar restos de insecticidas. También es necesario cocinar bien las carnes, para eliminar los posibles microorganismos y destruir determinadas toxinas. Nunca hay que consumirla cruda.

Salmonelosis

En nuestro entorno hay una gran cantidad de microorganismos que pueden contaminar la carne. Uno de los más peligrosos es el que produce la salmonelosis. Recientes estudios realizados en granjas avícolas estadounidenses llegaron a una escalofriante conclusión: cerca del 70% de los pollos que se crían para consumo humano están contaminados por el bacilo de la salmonelosis. Esto es debido a las condiciones de hacinamiento en que se cría a estos animales. En cualquier caso, si cocinamos bien la carne, el calor destruirá al peligroso bacilo en caso de existir.