HÁBITOS SALUDABLES

El síndrome del quemado

El síndrome del quemado o burnout, recientemente definido, presenta unos síntomas muy similares a la depresión común, pero con un origen distinto. Los síntomas son: alteraciones de la conducta, estado de decaimiento físico, emocional y mental, caracterizado por cansancio, desesperanza, vacío emocional y actitudes negativas de la persona hacia sí misma, el trabajo, la gente y la vida en general.

Los cambios físicos se expresan a través del cansancio, de una mayor susceptibilidad a las enfermedades, dolor de cabeza y de espalda, falta de apetito, accidentes, postración, frecuentes enfermedades víricas y trastornos del sueño. Acompañan a estas alteraciones físicas los síntomas propios del cansancio emocional, es decir, baja autoestima, sentimientos de culpa y fracaso, ineficiencia e indiferencia ante los asuntos laborales.

Todos estos problemas no sólo perjudican a quienes trabajan, sino también a las empresas y al propio tejido productivo. Los trastornos derivados del estrés y la insatisfacción personal, como las crisis de angustia, el síndrome del quemado y las depresiones, suponen la mayor causa de bajas y absentismo laboral en el Estado español.

Grupos de riesgo

Las profesiones entre las que se da con más frecuencia este síndrome son aquellas en las que se mantienen relaciones personales intensas y con grandes implicaciones humanas durante el ejercicio de su profesión, como el profesorado, las personas que se dedican a la medicina y a la enfermería, etc. La diferencia entre las expectativas creadas por el propio sujeto antes de desempeñar su trabajo y la "cruda" realidad puede llevar al profesional a sentirse vacío y "quemado" (burnout).

Este trastorno también es muy frecuente en situaciones laborales precarias, con continuos cambios de empleo e inseguridad. En estos casos, las personas no pueden implicarse en su labor y se sienten frustrados e inquietos ante su futuro.