HÁBITOS SALUDABLES

Las enfermedades cardiovasculares (2)

El colesterol es un lípido (una grasa) cuya principal función en el organismo es dar a las arterias, venas y capilares la consistencia adecuada, mezcla de resistencia y flexibilidad.

Pero si se consumen en grandes cantidades alimentos ricos en grasa, el consecuente exceso de colesterol en la sangre hace que los vasos sanguíneos pierdan flexibilidad, pudiendo producirse su rotura. Cuando se acumula en determinadas zonas forma trombos que reducen e, incluso, pueden obturar totalmente la circulación sanguínea, produciendo gravísimos accidentes coronarios.

Actualmente, se alaban mucho las virtudes de la dieta mediterránea, que implica una preponderancia del consumo de las grasas vegetales (aceite de oliva y otros aceites de origen vegetal) sobre las grasas de origen animal (tocino y mantequilla).

Es verdad que las grasas vegetales y las presentes en el pescado son menos perjudiciales que las animales, pero tomadas en exceso, junto con una vida sedentaria y situaciones de estrés, también pueden producir una alta tasa de colesterol y obesidad. Por tanto, las personas adultas deben moderar el consumo de grasas, independientemente de su origen.