HÁBITOS SALUDABLES

La bulimia

La bulimia está muy relacionada con la anorexia y frecuentemente se presentan juntas. Consiste en un impulso irrefrenable de engullir cantidades ingentes de comida en cortos periodos de tiempo. Suele comenzar con ocasionales festines para compensar sentimientos de tristeza, pero éstos, en vez de remitir, se incrementan, aumentando la frecuencia de los atracones.

Si, además, se pretende mantener el peso, aparecen los vómitos autoprovocados y el abuso de laxantes, síntomas muy característicos de esta enfermedad. Las consecuencias son continuos aumentos y descensos de peso, que afectan mucho a la salud de la persona, aunque raramente llega a peligrar su vida, como en la anorexia.

A menudo, la persona bulímica actúa de forma clandestina, en secreto o disimuladamente, lo que le lleva a sentir autodesprecio, malestar general, dolores abdominales, somnolencia y vómitos autoinducidos.

En todo caso, lo mejor es prevenir, porque el tratamiento de estos síntomas de la enfermedad es largo y laborioso, y no exento de riesgo de recaídas y depresiones.

Dieta equilibrada

La mejor forma de prevenir los trastornos de la alimentación consiste en mantener una dieta equilibrada. Si se pretende llevar un régimen de adelgazamiento, conviene ponerse en manos del médico endocrinólogo.

Una dieta para adelgazar no implica anorexia y bulimia, pero si coinciden otros factores, puede desencadenarlas. El adelgazamiento debe ser progresivo, para que el organismo se adapte a la nueva situación. Si la pérdida de peso es rápida, los kilos se recuperarán también con rapidez.