El cine mudo
Los primeros pasos
El cine nació oficialmente en 1895, con la proyección de Obreros saliendo de una fábrica, de los hermanos Lumière, en el salón Indien, de París. Los Lumière consideraron su invento como algo meramente científico.
Edison, en Estados Unidos, ya había patentado el kinetoscopio, y no tardó en desarrollar cámaras y artificios. La misma visión mercantil tenía Georges Méliès, director del teatro Houdini en París, que vio en el cine la oportunidad de llevar por las ferias y barracas su espectáculo y multiplicar ganancias.
Surgimiento de las cinematografías
Los americanos fueron los primeros en concebir el cine como un espectáculo nuevo y se lanzaron a crear ficciones. Los europeos, por su parte, concebían el cinematógrafo como una prolongación de los modos teatrales. En Inglaterra, la escuela de Brighton se decantó por el documental.
La época muda
Surgen multitud de cinematografías nacionales, aunque la mayoría de ellas desaparecerán. Se construyen los primeros cines, se desarrollan los seriales y largometrajes y se comienza a usar la luz artificial en los rodajes.
La I Guerra Mundial supone un gran golpe al cine europeo, mientras el americano se desarrolla sin trabas. Aparece Hollywood, el cine se convierte en una gran industria y surge el fenómeno del star system.
Con el final de la guerra, el cine europeo planta cara al poderío americano, defendiendo el cine como arte, frente al simple producto de consumo. Hay que destacar el expresionismo alemán y en la Rusia revolucionaria a Eisenstein y Pudovkin. Mientras, en América, se desarrollan las grandes superproducciones y despega la animación de la mano de Walt Disney.
Con el advenimiento del cine sonoro en 1929, todo cambió.
Hollywood
Hollywood nació como consecuencia de la llamada Guerra de las Patentes (1897-1906), cuando Edison consiguió el monopolio sobre los aparatos de cine en América. Esto trajo como consecuencia una persecución de todos aquellos que no pagaban canon al inventor. Los productores independientes, huyendo de los pistoleros de Edison, recalaron en un arrabal de Los Ángeles, llamado Hollywood, donde surgiría el gran imperio cinematográfico.
