GIZARTE ZIENTZIAK

Una Boda...

Mucho tiempo llevamos hablando acerca de la inteligencia en el manejo de las emociones y una boda es un buen momento para poner en práctica este tipo de talento. Desde la decisión de contraer matrimonio, comienza toda una avalancha de situaciones emocionales que van desde el miedo y el arrobo de la persona que lanza la por primera vez la propuesta de matrimonio, sea ella o él, a la alegría extrema producida por la aceptación de dicho ofrecimiento.

Después vendrá el estrés que acompañará, en la mayoría de los casos, a todo el proceso de preparación del casamiento. Tipo de ceremonia -civil o religiosa- fecha, lugar, viaje de novios, los invitados, vestidos de novia y de novio (aunque hay que reconocer que hoy por hoy estresa e ilusiona más el de la novia), el peinado, el ramo de novia, menú, música, “detalles”, coches para conducir a los novios, las innumerables despedidas...

También vendrán las emociones poco positivas resultantes del rechazo de algunas invitaciones, de la preocupación de si se invita o no a tal o cual pariente o amigo, del familiar que no quiere venir a la boda si va tal o cual primo o prima; del problema de invitar a aquella persona que fue antigua pareja de ese otro amigo, o amiga, y que no se pueden ni ver, de los amigos o amigas que se molestan porque no les has invitado o porque lo has hecho...

Y todo esto sin olvidar el incremento de las broncas domésticas, y no digo de las primeras broncas domésticas ya que hoy en día pocas son las parejas que no viven juntos antes de casarse. Esa ira, rabia y tristeza producida por el famoso, “es que yo tengo que ocuparme de todo”, “es que parece que no te ilusiona la boda”, “que ganas tengo de que termine todo”, “si lo sé, nos casamos los dos solos sin tanto lío”, “estoy harto/harta de tu madre/padre”, “estoy de la boda hasta los...”

Pero todo se va superando..., va llegando el día de la boda y aunque el estrés continúa la ilusión por que lleguen los esponsales va aumentando, los primeros parientes van llegando, los regalos también, las últimas pruebas de los vestidos de ceremonia demuestran que no se ha engordado nada o incluso se ha adelgazado, el jefe a declinado la invitación..., y los últimos días de solteros se van consumiendo en la alegría de las noches previas a la boda.

Nork: Rogelio Fernández Ortea.2008/07/28 10:47:10.754 GMT+2
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