Ya se han apagado los focos en Denver y el lunes se encenderán en Minneapolis-St Paul.
La Convención Demócrata ha sido un éxito y ha servido para dar una imagen de unidad del Partido Demócrata y para propulsar a Barack Obama en las encuestas.
Obama no ha desperdiciado su oportunidad, ha pronunciado un discurso brillante, como se esperaba de él, y ha encontrado otro lema político, "Con ocho basta", para añadir al famoso "Sí, podemos". Se refería a los ocho años de Bush y al continuismo que supondría la llegada de John McCain a la Casa Blanca, aunque la verdad es que McCain tiene algunas características que le diferencian de Bush.
Las encuestas ya han reflejado un aumento de la popularidad de Obama, pero ahora llega el turno de McCain. Probablemente, la Convención Republicana en las llamadas Ciudades Gemelas no va a ser tan espectacular como la Demócrata, ni va a tener el mismo nivel de seguimiento en los medios europeos. Sin embargo, seguro que a McCain le valdrá para lo mismo que a Obama: darse a conocer a todos los estadounidenses y subir en las encuestas.
Las espadas seguirán en alto y las elecciones se decidirán de verdad en octubre. En Europa ya hemos decidido que debe ganar Obama, pero no debemos olvidar que hace cuatro años también decidimos que debía ganar Kerry, pese a todos los indicios que indicaban que el favorito era Bush. Aún queda mucha campaña.


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