HISTORIA

Bruselas divide a Bélgica

La crisis política no es la excepción, sino la norma en Bélgica. Otra vez están sin Gobierno, pero ya están acostumbrados, porque ha sido lo habitual durante los últimos años.

Yves Leterme, el primer ministro, tira la toalla, y eso a pesar de que se le considera el único político capaz de sacar adelante las reformas que Bélgica necesita.

Bélgica es un Estado federal, pero en la práctica habría que hablar de dos estados, e incluso tres. Los flamencos, que hablan holandés, van por un lado; los valones, que hablan francés, van por otro; y en el medio está la región de Bruselas, disputada por unos y otros, como si fuera una Jerusalén en el corazón de Europa.

Los flamencos, que son más y más ricos que los valones, quieren una reforma del Estado federal que les dé aún más poderes, prácticamente la independencia. Los valones se oponen a esa reforma. Y la batalla de Bruselas se ha convertido en una guerra.

Bruselas está en la zona flamenca, pero la mayoría de sus habitantes hablan francés, entre otras cosas porque muchos funcionarios europeos que viven en Bruselas saben francés y casi ninguno sabe holandés.

Los francófonos se van extendiendo por la periferia de Bruselas y los neerlandófonos están aprobando reglamentos municipales que tratan de impedir esa expansión reservando las viviendas protegidas sólo para los que hablan holandés.

Los sucesivos gobiernos belgas se han encontrado siempre con el problema de Bruselas al plantear la reforma del Estado. Leterme, considerado un hábil negociador, ha conseguido sacar adelante los presupuestos y otros proyectos políticos, pero ha vuelto a tropezar con Bruselas.

Nork: Jesús Torquemada.2008/07/15 10:44:33.445 GMT+2
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