Marruecos no quiere hacer el referéndum y cuenta con el importante apoyo de Francia y Estados Unidos. Y la ONU no hace nada para obligar a Marruecos a celebrar ese referéndum.
El problema del Sahara Occidental vuelve a estar en un callejón sin salida. Y lo peor es que ya no hay árbitro, porque el Frente Polisario ha denunciado que la ONU ya no es imparcial porque se ha situado del lado de Marruecos. Hace un año, comenzaron unas negociaciones entre Marruecos y el Polisario auspiciadas por la ONU. Marroquíes y saharauis han celebrado cuatro rondas negociadoras en Manhasset, un pueblo cerca de Nueva York, pero parece que no habrá una quinta.
El Polisario no quería negociar con Marruecos; lo que quería y sigue queriendo es que la ONU cumpla su compromiso de organizar un referéndum de autodeterminación en el Sahara, adquirido por esa organización internacional hace diecisiete años.
Marruecos no quiere hacer ese referéndum y cuenta con el importante apoyo de Francia y Estados Unidos. Y la ONU no hace nada para obligar a Marruecos a celebrar ese referéndum. Es más, el enviado especial de la ONU, Peter Van Walsum, elevó un informe al Consejo de Seguridad en el que afirmaba que "hay que ser realistas, la independencia no está al alcance del pueblo saharaui".
Su misión no debe ser juzgar lo que está o no al alcance de los saharauis, sino cumplir las resoluciones de la ONU. Así que el Polisario ha denunciado la actitud de Van Walsum y ha dado por terminada esta vía negociadora. Con lo cual, a los saharauis ya no les quedan más alternativas que seguir malviviendo en los campos de Tinduf, en Argelia, o adoptar alguna iniciativa espectacular.
Una de ellas podría ser trasladar esos campamentos a Tifariti, zona situada dentro del Sahara Occidental, pero fuera de los muros construidos por Marruecos. De esa forma, el Polisario haría efectiva su soberanía en una parte del Sahara y obligaría a Marruecos a moverse.


Erantzun