Los europeos, y casi podría decirse que todo el mundo, ya han decidido que debe ser Barack Obama el que gane las elecciones presidenciales del próximo 4 de noviembre en Estados Unidos.
Por eso, han sembrado la alarma las últimas encuestas conocidas, que por primera vez han puesto por delante a John McCain; y las que siguen dando como ganador a Obama, lo hacen por mucha menos diferencia que hace un mes. La popularidad de Obama en todo el mundo ha hecho que ya se dé como seguro que el candidato demócrata va a ganar.
Nadie cree que pueda repetirse lo de hace cuatro años, cuando todos fuera de Estados Unidos apostaron por Kerry, olvidando que los que votaban no eran ellos, sino los estadounidenses. De todas formas, hay sólo una cosa clara: que aún queda mucha campaña y que, todavía, no hay que tomarse las encuestas demasiado en serio.
Seguro que la semana que viene Obama va a subir: se celebrará la Convención Demócrata, esos días todos los medios de comunicación hablarán de ello, y eso se reflejará en las encuestas.
Y claro, a la semana siguiente el que subirá será McCain, porque entonces se celebra la Convención Republicana. La campaña de verdad empezará después, cuando los candidatos tengan que concretar sus programas, los ataques entre ambos suban de tono y se lleven a cabo los debates televisados entre los dos. Hasta entonces, calma.


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