El primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, ha elevado la tensión acusando a los americanos de haber instigado la reciente guerra de Georgia.
Según la versión de Putin, el presidente georgiano, Mijail Saakashvili, se habría lanzado al ataque de Osetia del Sur creyendo que contaba con el respaldo de Estados Unidos. Añadió Putin, en su entrevista a la CNN, que había personal militar estadounidense en la zona.
Esta última acusación tiene fundamento, puesto que no es un secreto que en Georgia hay instructores militares americanos que preparan al Ejército georgiano para una futura entrada en la OTAN.
Además de la palabrería, se están multiplicando los gestos militares. Rusia probó ayer un misil que puede superar el escudo antimisiles que Estados Unidos va a instalar en Polonia.
Fue un simple acto de propaganda, porque en realidad, casi todos los misiles que tiene Rusia, y tiene cientos, podrán superar ese escudo, que en una primera fase sólo va a tener capacidad para derribar, como mucho, una docena de misiles.
Mientras tanto, Rusia y Estados Unidos refuerzan sus efectivos navales en el Mar Negro, frente a las costas de Georgia. Estados Unidos ha desplazado allí al buque insignia de la VI Flota.
Menos mal que tenemos la experiencia de los cuarenta años de guerra fría, en los que hubo muchas movidas de este tipo y al final no pasó nada, porque si no, sería como para empezar a preocuparse.


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