Cuatro países miembros de la Unión Europea y de la OTAN, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania, han reclamado una mayor implicación de la Unión Europea a favor de Georgia y en contra de Rusia. Ucrania, que aspira a entrar en la OTAN, aunque de momento no en la Unión Europea, también se ha unido a esa petición.
Los máximos dirigentes de esos países acudieron el martes a Tbilisi, la capital de Georgia, para reunirse con el presidente Saakhashvili y manifestarle su apoyo. Todos esos países tienen un pasado de relaciones turbulentas con Rusia.
En la época de la Unión Soviética estaban bajo el control de Moscú y ahora tienen miedo de que Rusia quiera recuperar toda su antigua área de influencia. Por eso, estos países son proamericanos y esperan que Estados Unidos les proteja. Eso le está creando un serio problema a Washington: si no ayuda a Georgia, entonces esos países del este de Europa se van a preguntar para qué les sirve su alianza con Estados Unidos; pero si se mete demasiado en el conflicto, Estados Unidos se arriesga a una guerra con Rusia.También la Unión Europea debe medir muy bien sus pasos. Gran Bretaña se ha puesto del lado de los socios del Este de Europa que reclaman firmeza contra Rusia; pero Alemania y Francia han pedido calma. No se trata de ceder siempre ante Rusia, pero tampoco es conveniente enemistarse con un vecino poderoso y resentido.


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