Sudamérica emprende hoy un camino que le puede llevar a crear algo parecido a la Unión Europea y a la OTAN, aunque no es seguro que este camino llegue tan lejos.
Brasilia acoge la celebración de una cumbre histórica: todos los presidentes suramericanos se reúnen para constituir la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Se trata del más ambicioso esfuerzo de integración suramericana.
Ahora existen dos organizaciones económicas diferentes: el Mercosur, que agrupa a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, y la Comunidad Andina de Naciones, que reúne a Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.
Venezuela se salió de la Comunidad Andina y ha pedido la entrada en el Mercosur, mientras Chile se ha mantenido al margen de esas organizaciones.
Ambas son una especie de mercado común, pero sin un proyecto de integración política entre sus miembros.
UNASUR quiere ir más allá. Pretende juntar el Mercosur y la Comunidad Andina, y que participen además Chile, Surinam y Guyana, con lo cual abarca a todo el continente suramericano.
Además de la dimensión económica, quiere tener una dimensión política, con reuniones periódicas de todos los presidentes y ministros de Exteriores de los países suramericanos y con una Secretaría General permanente en Quito y un futuro Parlamento Suramericano en Cochabamba (Bolivia).
Brasil pretende incluso que tenga una dimensión militar, pues su presidente, Lula da Silva, ha propuesto crear un Consejo de Defensa Suramericano.
Por tanto, Sudamérica emprende hoy un camino que le puede llevar a crear algo parecido a la Unión Europea y a la OTAN, aunque no es seguro que este camino llegue tan lejos.


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