El Parlamento Europeo ha decidido investigar qué está pasando en Italia con los extranjeros, especialmente los de etnia gitana.
El Comité de Derechos Humanos ha enviado a una eurodiputada húngara, Viktoria Mohacsi, de origen gitano, para que elabore un informe.
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha regresado al poder con un programa en el que figura una política migratoria más dura, y le ha encargado la ejecución de esa política a la Liga Norte, cuyos dirigentes han multiplicado las declaraciones racistas.
Umberto Bossi, su líder, y Roberto Maroni, ministro del Interior, han hablado con frecuencia de expulsar a los 'sin papeles' e incluso de hundir los barcos que los transportan.
Las medidas que está preparando el Gobierno van sobre todo contra los inmigrantes de Oriente Medio y África, pero han sido los gitanos los que más han centrado la atención en los últimos días.
Se calcula que en Italia hay unos 45.000 gitanos procedentes de Rumanía y otros 25.000 de la antigua Yugoslavia. Viven en grandes campamentos a las afueras de las grandes ciudades.
Los prejuicios habituales contra ellos han sido exacerbados por las declaraciones de algunos políticos, y el resultado ha sido la quema de varios campamentos por ciudadanos exaltados.
Todo esto pone de relieve lo difícil que es desarrollar una política migratoria responsable y que no incite a la xenofobia. El asunto se complica porque Rumanía se ve obligada a proteger a sus ciudadanos, lo cual puede provocar un enfrentamiento entre dos países de la Unión Europea.
Por eso, el Parlamento Europeo ha decidido intervenir rápidamente.


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