HISTORIA

Los militares birmanos no cambian

Ni las mayores tragedias son capaces de conmover a los militares birmanos, que siguen adelante con su férrea dictadura.

Nada cambia en Myanmar. Ni las mayores tragedias son capaces de conmover a los militares birmanos, que siguen adelante con su férrea dictadura. En otros lugares, desastres como el que ha sufrido Myanmar con el ciclón Nargis han acabado teniendo consecuencias políticas.

En Nicaragua, la población se hartó definitivamente de los Somoza cuando se quedaron con la ayuda que llegó para el terremoto de Managua de 1972. En Indonesia, el tsunami de hace tres años forzó una solución al conflicto de Aceh, una región de la isla de Sumatra en la que había una guerra civil. En China, el terremoto de Sichuán les ha dado a los dirigentes comunistas una oportunidad de demostrar que se preocupan por la gente.

En Myanmar, los militares han dificultado la llegada a los damnificados de la ayuda extranjera, se han apropiado de una parte de esa ayuda, y han seguido adelante con sus planes políticos como si no hubiera ocurrido nada. Han celebrado el referéndum para aprobar una Constitución que les perpetúa en el poder con la gente votando en medio de escombros y de cadáveres.

Y han dejado pasar la única oportunidad de demostrar que están dispuestos a cambiar. Ayer tenían que decidir si prorrogaban el arresto domiciliario de Aung San Suu Kyi, la líder de la oposición que ganó las elecciones de 1990. Podían haber hecho un gesto, aunque sólo fuera para dar credibilidad a esa nueva Constitución, y lo que han hecho ha sido prorrogar la detención de Suu Kyi por otros cinco años.

Nork: Jesús Torquemada.2008/05/28 11:12:02.418 GMT+2
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