Bush viene a Europa intentando, además, meternos en otro lío con Irán. Así que la postura europea debe ser cortés, pero valiente: Mr. Bush, adiós muy buenas.
En realidad, la cumbre de hoy entre Europa y Estados Unidos no tiene la menor importancia. Se reúnen en Eslovenia, país que preside la Unión Europea este semestre, Bush por un lado y los representantes de la Unión por otro, y no tienen nada que decirse. Bueno, temas de conversación hay muchos, pero decisiones a firmar, ninguna.
Lo peor que pueden hacer ahora los líderes europeos es tomarse a Bush en serio, cuando éste ya está preparando las maletas para irse de la Casa Blanca dentro de seis meses. Lo mejor es despedirle educadamente y esperar que su sucesor, sea Obama o McCain, emprenda una relación más constructiva con Europa.
Bush creó una gran división entre los países europeos con su irresponsable aventura de la invasión de Irak, pero ha habido otros muchos terrenos en los que Europa y Estados Unidos han hablado lenguajes muy distintos durante la Presidencia de Bush.
El tema del medio ambiente, por ejemplo, con Europa aplicando el Protocolo de Kyoto y Estados Unidos pasando de él. Las organizaciones internacionales, con los europeos apostando por la ONU y la Corte Penal Internacional y Estados Unidos boicoteando ambos organismos. Las constantes guerras comerciales, o las cada vez mayores complicaciones que encuentran los europeos para viajar a Estados Unidos.
Y Bush viene a Europa intentando además meternos en otro lío con Irán. Así que la postura europea debe ser cortés, pero valiente: "Mr. Bush, adiós muy buenas".


Erantzun