La Unión Europea ha comenzado el despliegue en Georgia de unos 200 observadores, cuya misión será supervisar la retirada de las tropas rusas que aún quedan dentro de Georgia.
En agosto, fuerzas georgianas lanzaron un asalto contra la región rebelde de Osetia del Sur. Los rusos acudieron a defender a los osetios y durante su contraofensiva entraron en territorio georgiano, y aún siguen allí.
Los acuerdos que firmaron Rusia y Georgia con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, especifican que los rusos tienen que retirarse totalmente del territorio georgiano antes del 10 de octubre, y que esa retirada va a ser supervisada por los observadores europeos, cuyo despliegue acaba de comenzar.
Oficialmente, tanto Osetia del Sur como Abjasia siguen siendo parte de Georgia; ningún país, excepto Rusia, ha reconocido la separación de esas dos regiones. Sin embargo, en la práctica, Georgia no tiene ninguna posibilidad de recuperar el control de Abjasia y Osetia del Sur.
Los rusos se van a quedar allí, y de hecho el acuerdo que se está aplicando incluye su retirada del territorio que nadie discute que es georgiano, pero no de las dos regiones rebeldes.
Los rusos ni siquiera van a autorizar la entrada en esas regiones de los observadores europeos, por lo que estos no podrán comprobar lo que ha pasado allí. Por otra parte, esa misión de la Unión Europea no es permanente, no se trata de una fuerza de interposición ni está armada, así que no podría impedir una nueva escaramuza entre Rusia y Georgia.


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