El respaldo de John Edwards a Barack Obama puede inclinar definitivamente la balanza del lado del senador por Illinois y dejar fuera de juego a Hillary Clinton.
Edwards es el "tercer hombre" de la carrera para la nominación por el Partido Demócrata. Tiró la toalla ya en febrero, al ver que no tenía ninguna posibilidad, pero ha seguido manteniendo un número significativo de partidarios. De hecho, su nombre figuraba en las papeletas de las elecciones primarias celebradas el martes en Virginia Occidental, y consiguió un 7% de los votos.
Se esperaba con expectación por quién se iba a decantar Edwards, que intentó captar el mismo segmento del electorado al que se dirige Clinton. Parecía lógico que se pronunciase a favor de la senadora por Nueva York, pero al final lo ha hecho en pro de Obama, lo cual aumenta sustancialmente las posibilidades de éste.
La mayoría de los barones del Partido Demócrata se han declarado ya partidarios de Obama, incluyendo a la familia Kennedy y a Richardson, y eso a pesar de que muchos de ellos deben favores a los Clinton de la época en que Bill ocupó la Casa Blanca y Hillary fue "primera dama".
Solo falta por hablar con claridad Al Gore, que fue vicepresidente de Bill Clinton, pero su silencio ya es significativo, porque no ha respaldado explícitamente a Hillary.
En fin, que Obama está cada día más cerca de la nominación demócrata. Así que está llegando el momento de preguntarse cuáles son las posibilidades reales que tiene de ganar en noviembre y si el racismo encubierto que se ha detectado contra él en las primarias de Virginia Occidental es solo un fenómeno local o se puede extrapolar a nivel nacional.


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