El presidente Kacziynski ha adelantado que no firmará el texto a pesar de que fuera uno de sus impulsores cuando su partido gobernaba el país.
Nicolas Sarkozy asume desde hoy la Presidencia de la Unión Europea con el deseo declarado de buscar una solución al "no" de los irlandeses al Tratado de Lisboa. En realidad, es difícil que en los seis meses que Francia va a ocupar la Presidencia de turno de la Unión se encuentre esa solución.
Pero es que, además, Sarkozy se ha topado de repente con otro problema: el presidente polaco, Lech Kaczynski, dice que él no va a firmar el Tratado de Lisboa, a pesar de que lo ha aprobado por amplia mayoría el Parlamento de Polonia.
Lo curioso es que Kaczynski impulsó la ratificación del Tratado de Lisboa cuando su partido estaba en el Gobierno; ahora que su partido está en la oposición parlamentaria, Kaczynski, que conserva la Presidencia del país, amenaza con cargarse el tratado. Nadie le puede obligar a firmarlo, y si no lo firma, no quedará ratificado legalmente por Polonia, aunque sí esté ratificado políticamente.
Podrá pensarse que todo esto pasa porque Lech Kaczynski quiere vengarse ahora de todos los gobernantes europeos que criticaron varias de sus iniciativas, como aquella de marginar a los homosexuales, pero lo cierto es que el Tratado de Lisboa se ha encontrado con otro obstáculo importante. Y eso sin olvidar que aún queda por ratificar el citado tratado la República Checa, cuyo presidente, Vaclav Klaus, tampoco está por la labor.
Hace un año, cuando Super Sarko estaba en su apogeo y parecía que se iba a comer el mundo, todo esto habría parecido pan comido para el presidente francés; pero, ahora que ya se le han visto sus limitaciones políticas, puede acabar amargándole la Presidencia europea.


Erantzun